depresión

Siete de cada diez argentinos que sufren depresión y reciben tratamiento se encuentran en riesgo de padecer recaídas, dado que al terminar el proceso de atención tienen síntomas residuales que les impide recuperar la calidad de vida que tenían antes de la patología.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo, entre un 8 y 12 por ciento de la población global.

Si se traspola esas cifras a la Argentina se podría decir que más de 4 millones de argentinos sufrirían esta penosa patología -que afecta a la persona en su vida íntima, laboral y social- en algún momento de su vida.

Mientras tanto, la OMS estima que para el 2030 la depresión será la segunda causa de morbilidad en los países de ingresos medios, como es el caso de la Argentina, y la tercera en los de ingresos bajos.

Los síntomas residuales que exponen a una recaída son aquellos síntomas que persisten pese al tratamiento: la evidencia científica demuestra que los asociados al ámbito cognitivo son un aspecto usualmente dejado de lado en los tratamientos.

El mayor esfuerzo suele estar en aliviar y recuperar a los pacientes de las alteraciones emocionales (sentimiento de tristeza, reducción de la capacidad de goce) y físicas (alteración del sueño y pérdida de energía).

Los síntomas cognitivos se refieren a la lentitud en el pensamiento, el lenguaje, disminución de la concentración, la incapacidad de tomar decisiones en entornos cambiantes y la disminución en la capacidad de aprendizaje y memoria.

El conjunto de algunos de estos síntomas cognitivos representan fallas en la función ejecutiva del paciente, es decir en la función directiva, gerencial y rectora del sistema nervioso, como si fuera el «procesador central» del cerebro que, cuando falla, la persona no logra desempeñarse exitosamente en su día a día. ¿Cómo darse cuenta de la presencia de síntomas cognitivos residuales? Pues bien, la detección de los síntomas cognitivos ha sido relegada, muchas veces ni los pacientes ni los médicos los valoran como síntomas, ya sea porque el médico no pregunta o el paciente no los reporta.

Marcelo Cetkovich, jefe del Departamento de Psiquiatría de INECO y del Instituto de Neurociencias del Hospital Favaloro, advierte que «estos síntomas se ven con frecuencia en la consulta médica, los pacientes refieren que no se sienten los mismos de antes, les cuesta más sacar adelante las tareas u organizar las actividades cotidianas, particularmente en sus lugares de trabajo».

Identificar estos síntomas es tarea sencilla mediante preguntas simples como por ejemplo: ¿Puede usted mantener la atención lo suficiente como para leer un artículo en el diario? o ¿Tarda más en organizar sus actividades del día?

El rendimiento de la persona puede bajar, aumentando el riesgo de estrés, y por ende afectando su recuperación y aumentando el riesgo de recaída: la probabilidad de que los pacientes depresivos sufran una segunda recaída es del 50%, y con cada nuevo episodio la probabilidad de recaída aumenta significativamente.

Además, la depresión deteriora el rendimiento del sistema inmunológico, lo que puede aumentar la probabilidad de contraer otras enfermedades; detectar a tiempo los síntomas residuales, incluyendo los cognitivos, es la mejor manera de evitar recaídas.