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En el marco del IV Congreso de Alimentos siglo XXI, el Lic. Sergio Brito -representante de la escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA-,  habló sobre políticas alimentarias en Argentina. La tendencia creciente al sobrepeso y enfermedades crónicas también está vinculada a entornos cotidianos que limitan las opciones de los consumidores a la compra de alimentos ricos en grasas y azúcares, pero pobres en nutrientes.

Durante su conferencia, Brito resaltó “los retos actuales para la política alimentaria de la Argentina próxima”, y consideró importante la implementación de estrategias que tiendan a mejorar el acceso de la población a una alimentación enteramente saludable, planteando un mejoramiento de los entornos alimentarios, en otras palabras, las situaciones cotidianas que rodean las decisiones de la gente a la hora de elegir qué va a comer. “Tener un entorno favorable ayuda a comer saludablemente, a moverse más y realizar actividad física”, señaló Brito.

“Esto tiene fuerte relación con nuestros hábitos alimentarios y es por ello que las políticas alimentarias tienen una responsabilidad fundamental en propiciar desde los primeros años de la vida intervenciones que se orienten a garantizar el acceso a una alimentación saludable”, explicó. El investigador planteó la necesidad de diseñar intervenciones, por ejemplo en el caso de la alimentación escolar, en donde la venta de golosinas, snacks y gaseosas contribuye a una dieta poco balanceada para niños y adolescentes.  Es un entorno en que hay que aplicar “una intervención muy importante que debe rediseñarse hacia objetivos de nutrición saludable”.

Dime en qué entorno te mueves, y te diré qué comes

Brito está convencido de que es necesario modificar positivamente el entorno para que en la cotidianidad de nuestros actos las cosas saludables estén más cerca y sean de más fácil acceso. “Hoy en día nuestros ambientes son poco saludables, nos movemos en un ámbito en donde es difícil comer sano, o movernos más… en las grandes ciudades -por ejemplo- está más cerca la escalera mecánica que la común y abundan los servicios de delibery«. Ejemplos interesasntes de cómo un entorno pensado para la comodidad puede disminuir el ejercicio físico diario, tan importante para evitar tendencias al sobrepeso y los problemas de salud vinculados al sedentarismo.

En cuanto a las instituciones responsables de garantizar mejoras en la alimentación. Brito -también integrante de la facultad de Bromatología en la Universidad Nacional de Entre Ríos-consideró que hay varios actores. Uno de ellos es el Estado a través de sus políticas; también la industria alimentaria “que obviamente tiene una fuerte responsabilidad en mejorar la calidad de los alimentos que provee”. Además «quienes trabajamos en las universidades tenemos el deber ético de poner al servicio de la comunidad el conocimiento y la investigación”, agregó.

Para el especialista cambiar el plan estratégico alimentario es posible y “urgente”.  “Estamos en un momento interesante y adecuado, todo cambio político e institucional, como el que vamos a tener el año próximo, es propicio para pensar qué no se hizo y hay que empezar a hacerlo”.

Finalmente, consideró importante que las universidades se ocupen de estas cosas. “La responsabilidad que tenemos es muy importante, la universidad nos forma para que el conocimiento que generamos los volquemos en mejores políticas para la gente”, concluyó el disertante.

El Congreso

El Lic. Britos expuso en el marco del IV Congreso de Alimentos Siglo XXI y la XXXVII Reunión del Capítulo Argentino de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, realizados la semana pasada en nuestra ciudad y organizados por la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNCA en conjunto con la Sociedad Latinoamericana de Nutrición y la Municipalidad de la Capital. Su objetivo fue contribuir al desarrollo, estudio y difusión de la salud, la nutrición y los alimentos.