Papa Francisco de regreso de Turquía a Roma en avión

“El Corán es un libro de paz”, no se puede equiparar islam y terrorismo, pero necesitamos que los líderes musulmanes condenen los atentados terroristas. El Papa respondió así este domingo a una pregunta sobre islamofobia y cristianofobia en el avión que le llevó de vuelta de Turquía a Italia.

“Sería bonito que todos los líderes islámicos –tanto líderes políticos, líderes religiosos o líderes académicos- dijeran claramente y lo condenaran, porque esto ayudaría a la mayoría del pueblo islámico a decir “¡No!”, dijo, según Radio Vaticano.

“Pero de verdad, de la boca de sus líderes”, continuó, reiterando una petición que ya había hecho el viernes en Ankara ante la mayor autoridad islámica de Turquía, el presidente de Asuntos Religiosos, Mehemet Gormez.

El Papa Francisco confesó por qué rezó durante su visita a la impresionante Mezquita Azul de Estambul, el sábado: “Ahí sentí la necesidad de rezar sobre todo por la paz”.

Guió su visita el gran muftí Mehmet Gormez, con quien coincidió en referirse a Dios como el Dios del amor y de la justicia y con quien compartió unos instantes de adoración silenciosa.

El Papa Francisco declaró en el avión que es necesario dar un salto de calidad en el diálogo interreligioso para que sea no un diálogo teológico sino experiencial “entre personas religiosas de distintas pertenencias”.

Irak y Siria

Francisco se refirió también a los muchos “mártires cristianos” que están muriendo en Oriente Medio: “Nuestros mártires nos están gritando: ¡Somos uno! Ya tenemos una unidad, en el espíritu y también en la sangre”, declaró.

También reiteró su voluntad de visitar Irak, aunque afirmó que en este momento no es posible. “Crearía un problema bastante serio a las autoridades, de seguridad,… pero me gustaría tanto… y lo quiero”, dijo.

Como en varias ocasiones anteriores, el Papa opinó que la humanidad está viviendo una tercera guerra mundial por partes y apuntó a las enemistades, pero también a las causas económicas y en concreto al tráfico de armas.

“Pienso el año pasado en septiembre, en Siria, cuando se decía que tenían armas químicas… -dijo-. No creo que Siria estuviera en condiciones de fabricar las armas químicas; ¿quién se las ha vendido?, ¿quizás algunos de los mismos que la acusaban de tenerlas?”.

Y sobre las armas nucleares, dijo que la humanidad todavía no ha aprendido la lección.

Ecumenismo

Sobre el diálogo con los ortodoxos, el Papa afirmó que no hay que esperar a que los teólogos se pongan de acuerdo, sino ponerse a caminar juntos. “Esto es el ecumenismo espiritual: rezar juntos, trabajar juntos, tantas obras de caridad…”, explicó.

También auspició que los cristianos puedan celebrar juntos la Pascua en la misma fecha y reiteró su voluntad de encontrarse con el patriarca de Moscú Kiril: “Le he dicho: ¡pero yo voy donde tú vayas; tú me llamas y yo voy. Y él tiene la misma voluntad”.

Sin embargo, en este momento está la cuestión de Ucrania y el patriarca tiene otros problemas, añadió Francisco, que también expresó su disponibilidad a debatir sobre el primado del Obispo de Roma y la forma de su ejercicio, una de las cuestiones centrales del diálogo entre las Iglesias católica y ortodoxa.

“La forma del primado, debemos ir un poco al siglo primero para inspirarnos –explicó-. No digo que la Iglesia se ha equivocado: no, no; ha hecho su camino histórico”.

“Pero además del camino histórico de la Iglesia está el que ha pedido san Juan Pablo II: ‘Ayudadme a encontrar un punto de acuerdo a la luz del primer milenio’”, añadió.

“Pero la Iglesia –destacó-, cuando se mira a sí  misma y no a Cristo, cuando cree ser ella la luz y simplemente portadora de Luz, crea divisiones. La autoreferencialidad transforma la Iglesia en una ONG teológica”.

Finalmente, a una pregunta sobre los debates en torno a la homosexualidad en ocasión de los recientes trabajos de los obispos en torno a la familia, el Papa afirmó que “el Sínodo es un recorrido, es un camino”.

No se puede considerar de manera aislada la opinión de una persona o de un fragmento de documento, advirtió: “El Sínodo no es un parlamento”, sino “un espacio protegido donde pueda hablar el Espíritu Santo”.