Papa Francisco

El Papa Francisco afirmó que «la Argentina tiene que llegar al término del mandato» de  Cristina Kirchner «en paz» y advirtió que «una ruptura del sistema democrático sería un error», al tiempo que deslizó la posibilidad de venir al país en 2016, pero no precisó la fecha.

«La Argentina tiene que llegar al término del mandato en paz. Una ruptura del sistema democrático, de la Constitución, en este momento sería un error. Todos tienen que colaborar en eso y elegir luego las nuevas autoridades. Para no interferir con eso, no recibo más a políticos en audiencia privada», aseveró en una entrevista con el diario La Nación, en Roma.

El pontífice aseguró que pretende viajar a la Argentina en 2016, aunque no -como se había señalado- para el Congreso Eucarístico de Tucumán, que se realizará en julio de ese año, debido a que tiene previsto participar en esa época de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Polonia.

«Sí, sí. Quizás en 2016», sostuvo Francisco consultado sobre la posibilidad de volver a su país natal.

Jorge Bergoglio también se refirió al aprovechamiento político de su figura y señaló que no recibirá más a los políticos argentinos en audiencias privadas, debido al proceso electoral.

«En vista a las próximas elecciones, a los políticos no los recibo. Si viene algún político, que vaya donde está el  corralito de la audiencia general de los miércoles. Me contaron, no sé si es verdad, que uno que recibí ahí retocó la foto, como que lo hubiera recibido en un lugar cerrado para hacer creer que fue privado», planteó el Papa, sin mencionar a quien aludía.

También Francisco aseguró que «hay gente muy buena que viene, gente sencilla y siempre están los que tratan de sacar tajada».

«Muchas veces yo sentí, sí, que a veces algunos turistas  vienen a Roma, miran las obras de arte y en vez de mirarlas,  las fotografían para ver la foto en la casa… Como que no les interesaba yo, sino la foto. Y de eso me di cuenta», comentó.

Consultado sobre las críticas que había lanzado inicialmente  la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto,  tras lo cual fue recibida junto a su nieto recuperado, Guido,  Francisco indicó que «si estaban equivocados, o medio  equivocados, o pensaban otra cosa y ahora ven otra, bendito sea  Dios».
Agenda abierta

Por otra parte, anticipó que la reforma de la curia romana  no estará lista el año próximo y afirmó por ahora que le  preocupa «la reforma espiritual, la reforma del corazón» y le  restó importancia a las divisiones en la iglesia que se  evidenciaron tras el Sínodo Extraordinario de obispos sobre la Familia, que se realizó en octubre pasado.

Subrayó que «las resistencias ahora se evidencian», pero que  para él «es un buen signo, que las ventilen, que no las digan a escondidas cuando uno no está de acuerdo», y que eso «es sano».

«Considero a las resistencias como puntos de vista distintos, no como cosa sucia. Tiene que ver con decisiones que por ahí tomo, eso sí. Claro, hay decisiones que tocan algunas cosas económicas, otras más pastorales», remarcó.

También se refirió al crecimiento de la cantidad de católicos que abandonan la iglesia y al respecto señaló que «hay gente muy herida que está esperando» que vayan «a curarle las heridas».

Luego señaló que durante el sínodo de obispos «nadie habló de matrimonio homosexual» y recordó que no se tocó ningún punto de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, más allá de las discusiones sobre los divorciados vueltos a casar.»El sínodo fue un proceso. Y así como la opinión de un padre sinodal era de un padre sinodal, también un primer borrador era un primer borrador, donde se recogía todo. Nadie habló de matrimonio homosexual en el sínodo, no se nos ocurrió», indicó.

Aclaró: «Lo que sí hablamos es sobre una familia que tiene un hijo o una hija homosexual, cómo lo educa, cómo lo lleva, cómo se ayuda a esa familia a llevar adelante esta situación un poco  inédita. O sea que en el sínodo se habló de la familia y de las  personas homosexuales en relación con sus familias».

El Papa manifestó también que esta «es una realidad que todo el tiempo» se encuentra «en los confesionales: un padre y una madre que tiene un hijo o hija así».

«A mí me tocó varias veces en Buenos Aires y hay que ver cómo ayudar a ese padre o a esa madre para que acompañen a ese hijo o hija. Eso es lo que se tocó en el sínodo. Por eso alguno habló de elementos positivos en el primer borrador, pero era un borrador relativo», aseveró.

Francisco subrayó que «en el caso de los divorciados y vueltos a casar» la Iglesia se plantea qué hacer con ellos, «qué puerta se les puede abrir» y que «fue una inquietud pastoral» determinar si se les va a dar la comunión y que eso por sí solo «no es una solución».

«Si (los sacerdotes) les van a dar la comunión (a los divorciados y vueltos a casar), eso sólo no es la solución: la solución es la integración. No están excomulgados, es verdad.  Pero no pueden ser padrinos de bautismo, no pueden leer la lectura en la misa, no pueden dar la comunión, no pueden enseñar catequesis, no pueden como siete cosas, tengo la lista ahí. ¡Pará! ¡Si yo cuento esto parecerían excomulgados de facto!», añadió.

-Para América latina es fuente de orgullo tener al primer papa no europeo. ¿Qué espera usted de la región?

-América latina viene recorriendo un camino desde hace tiempo, desde la primera reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), desde la creación del Celam. Monseñor Larraín, el primer presidente del Celam, le dio un gran impulso. Fue la conferencia de Río, después Medellín, después Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Son hitos que el episcopado latinoamericano fue haciendo, colegialmente, con metodologías distintas, primero tímidamente. Pero este camino de 50 años no se puede ignorar porque es un camino de toma de conciencia de una Iglesia en América latina y de maduración en la fe. Junto con este camino, se desplegó también una gran inquietud por estudiar el mensaje guadalupano. La cantidad de estudios sobre la Virgen de Guadalupe, sobre la imagen, sobre el mestizaje, sobre el NicanMopoua, es impresionante, es una teología de fondo. Por eso al celebrar el Día de la Virgen de Guadalupe, patrona de América, el 12 de diciembre, y los 50 años de la Misa criolla, estamos conmemorando un camino de la Iglesia latinoamericana.

-En los medios, algunos hablaron del «fin de la luna de miel» por la división que salió a la luz en el sínodo…

-No fue una división tipo estrella contra el Papa; o sea, al Papa de referente no lo tenían. Porque ahí el Papa procuró abrir el juego y escuchar a todos. El hecho de que, al final, mi discurso haya sido aceptado tan entusiastamente por los padres sinodales indica que el problema no era con el Papa, sino que era entre diversas posturas pastorales.

-Y de ser Papa, ¿qué es lo que más le gusta y qué lo que más le disgusta?

-Una cosa, y esto es verdad y esto lo quiero decir: antes de venir acá, me estaba retirando. O sea, cuando volviera a Buenos Aires, había quedado con el nuncio de hacer la terna ya para que, a fin de ese año (2013), asumiera el nuevo arzobispo. Tenía la cabeza enfocada en los confesionarios de las iglesias donde iba a ir a confesar. Incluso estaba el proyecto de pasar dos o tres días en Luján y el resto en Buenos Aires, porque Luján a mí me dice mucho, y las confesiones en Luján son una gracia. Cuando vengo acá, tuve que volver a empezar con todo esto nuevo. Y una cosa que me dije desde el primer momento fue: «Jorge no cambies, seguí siendo el mismo, porque cambiar a tu edad es hacer el ridículo». Por eso he mantenido siempre lo que hacía en Buenos Aires. Con los errores, por ahí, que eso puede suponer. Pero prefiero andar así como soy. Evidentemente, eso produjo algunos cambios en los protocolos, no en los protocolos oficiales porque esos los observo bien. Pero mi modo de ser aun en los protocolos es el mismo que en Buenos Aires, o sea que ese «no cambies» me cuadró bien la vida.

Divorciados: excomulgados de facto

Francisco reconoció que en el sínodo extraordinario de obispos realizado en octubre pasado hablaron sobre los desafíos de la familia, fue tan solo el inicio de un proceso que terminará en octubre del año próximo con otro sínodo, del cual el Papa es garante. Al ser consultado sobre este tema durante la entrevista con La Nación, el Papa dijo que «nadie habló de matrimonio homosexual» y recordó que no se tocó ningún punto de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, más allá de las discusiones sobre los divorciados vueltos a casar. Sobre esto último, el Papa opinó que los divorciados «parecen excomulgados de facto» porque la Iglesia los excluye de su vida.

El Papa aclaró que «lo que sí se sintió fue una búsqueda fraternal de cómo enfrentar problemas pastorales de la familia. La familia está recontrabaqueteada, los jóvenes no se casan. ¿Qué pasa? Después, cuando vienen a casarse, cuando ya están conviviendo, creemos que con tres conferencias los preparamos para el matrimonio. Y eso no basta, porque la gran mayoría no son conscientes de lo que significa el comprometerse para toda la vida. Benedicto lo dijo en el último año dos veces: habría que tener en cuenta para la nulidad matrimonial qué fe tuvo esa persona cuando se casó. Eso es una cosa que debemos estudiar a fondo y ver cómo ayudar…”, agregó.

«Un día normal»

En otro tramo del diálogo en el que se destacaron, entre algunas de las frases; «Dios es bueno conmigo, me da una sana dosis de inconsciencia. Voy haciendo lo que tengo que hacer.» «Una cosa que me dije desde el primer momento fue: ‘Jorge, no cambies, seguí siendo el mismo, porque cambiar a tu edad es hacer el ridículo'». Francisco habló de su próximo cumpleaños.

El papa festejará el próximo 17 de diciembre sus 78 años y al consultarle si festejará con los barboni (sin techo), como lo hizo el año pasado, explicó que «a los barboni yo no los invité, me los trajo el limosnero ¿eh? Y fue un buen gesto y ahí también se hizo el mito de que yo había desayunado con los barboni. Pero yo desayuné con todo el personal de la casa y estaban los barboni ahí. Son de esas cosas folklóricas que me cuelgan ahí… Para mí, va a ser un día totalmente normal, como todos los demás», concluyó.