Educación - Alberto Cerda Espósito

Uno de los momentos más emotivos de la celebración de los 150 años del Colegio Nacional fueron las palabras de un ex alumno y actualmente un profesional con vasta trayectoria en ámbito de la medicina como es el médico Alberto Cerda Espósito, especialista en ginecología.

Cerda cumplió varias funciones cuando era estudiante. Fue en 1964 presidente del centro de estudiantes del Colegio Nacional durante su paso por la secundaria y en la Universidad Nacional de Córdoba también cumplió la misma función mientras cursaba  la carrera de medicina.

Fue médico residente de la primera promoción de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba.

Alberto Cerda Espósito recordó sus vivencias en el colegio, como por ejemplo cuando se dirigía” a tranco largo remontando la calle Chacabuco  acomodando la corbata para no llegar tarde”. Recordó que la ceremonia comenzaba con el izamiento de la bandera de ceremonia, momento en que la puerta de entrada se llenaba de compañeros de los cuatro puntos cardinales  donde el personal auxiliar evitaría la entrada de los que llegaban tarde. La bandera, celeste y blanca, siempre  testigo de la actividades que se desarrollaban en las aulas.

Dijo que las clases podían ser aburridas, lerdas o dinámicas; había profesores parcos, complacientes, y a veces cómplices con lo que caracterizaba a la juventud. Los 45 minutos pasaban rápido o se hacían eternos, dependía de la afinidad con el docente.

Destacó que en el patio de tierra del colegio se realizaban las actividades deportivas y los ensayos para los desfiles y eventos en los que participaba la institución. El imponente salón de actos era el escenario de las prácticas que engalanaban los aniversarios patrios.

Resaltó que el clima estudiantil se vivía con esplendor en la primavera, la marcha de la juventud y del estudiante ganaban terreno. Los preparativos para las competencias deportivas, de carrozas y elección de la reina contaban con el compromiso de los directivos y profesores.

El centro  de estudiantes tenía su objetivo final de cumplir, el ansiado viaje de egresados, y se llamaba “Centro Centenario” porque cumplía cien años de su creación.

“La disciplina se cumplía a rajatabla, creo que parte de lo que soy está relacionado con mi paso por este colegio, y sus alumnos tienen un compromiso con el presente y con el futuro. “, dijo emocionado.

“Representar al egresado es una gran responsabilidad, y trataré de representar lo mejor posible, con tan solo nombrar a Luis Franco o a Carlos Buenaventura Quiroga, entre muchos ilustres junto a tantas otras personalidades que pasaron por estas aulas que colman de orgullo .Todos volcaron su rico pensamiento en beneficio de la sociedad”, indicó

Dirigió sus palabras a los alumnos y egresados quienes deben apuntalar el accionar del colegio para que su prestigio siga creciendo y  se haga honor a los 150 años de su rica trayectoria. Los contenidos y proyectos se deben adecuar a los  objetivos de formar jóvenes críticos y autocríticos  y profundamente comprometidos con la democracia que tanto costó obtener.

“Por estas aulas pasaron las mentes más lúcidas que dio Catamarca, también pasó la dirigencia política, pero también pasaron múltiples personas que han sido olvidadas, que no han sido registradas por la historia pero que en estas  aulas como en todas las escuelas de la Patria se formaron con un sentido vocacional”.