Papa Francisco celebra misa en La Basilica de San Pedro - Virgen de Guadalupe 1

Los pueblos y naciones de la Patria Grande latinoamericana conmemoraron en la Basílica de San Pedro con Francisco la festividad de su “patrona”, Nuestra Señora de Guadalupe. En la solemne concelebración eucarística de esta tarde presidida por el Obispo de Roma -en la que se escucharon las notas de la “Misa Criolla” del compositor argentino Ariel Ramírez-  el Papa invitó a confiar a María la vida de los pueblos americanos y la misión continental de la Iglesia. “La Santa Madre de Dios no sólo visitó a estos pueblos sino que quiso quedarse con ellos… Por eso, nosotros, hoy aquí, podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos”, observó el Pontífice recordando que “Dios ocultó estas cosas a sabios y entendidos, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón”. “A su luz, nos sentimos movidos a pedir que el futuro de América Latina sea forjado por los pobres y los que sufren, por los humildes, por los que tienen hambre y sed de justicia, por los compasivos, por los de corazón limpio, por los que trabajan por la paz, por los perseguidos a causa del nombre de Cristo, ‘porque de ellos es el Reino de los cielos’”.

“América Latina es el continente de la esperanza”, repitió Francisco, también “porque de ella se esperan nuevos modelos de desarrollo que conjuguen tradición cristiana y progreso civil, justicia y equidad con reconciliación, desarrollo científico y tecnológico con sabiduría humana, sufrimiento fecundo con alegría esperanzadora”. “Sólo es posible custodiar esa esperanza con grandes dosis de verdad y amor, fundamentos de toda la realidad, motores revolucionarios de auténtica vida nueva”.

“Suplicamos a la Santísima Virgen María, en su advocación guadalupana –a la Madre de Dios, a la Reina, a la Señora mía, a mi jovencita, a mi pequeña, como la llamó San Juan Diego, y con todos los apelativos cariñosos con los que se dirigen a Ella en la piedad popular–, que continúe acompañando, auxiliando y protegiendo a nuestros pueblos”.

El Papa instó a Latinoamérica a ser el modelo de desarrollo

El papa Francisco instó a América Latina a ser un «nuevo modelo de desarrollo» para el mundo durante la homilía de la «Misa Criolla» celebrada este viernes en la basílica de San Pedro.

«Nos sentimos movidos a pedir que el futuro de América Latina sea forjado por los pobres y los que sufren, por los humildes, por los que tienen hambre y sed de justicia, por los compasivos, por los de corazón limpio, por los que trabajan por la paz, por los perseguidos a causa del nombre de Cristo, porque de ellos es el Reino de los cielos», dijo el papa argentino durante la solemne ceremonia.

«Hacemos esta petición porque América Latina es el continente de la esperanza, porque de ella se esperan nuevos modelos de desarrollo que conjuguen tradición cristiana y progreso civil, justicia y equidad con reconciliación, desarrollo científico y tecnológico con sabiduría humana, sufrimiento fecundo con alegría esperanzadora», añadió.

Por primera vez desde que fue elegido pontífice en el 2013, el papa argentino oficia en la basílica de San Pedro una misa marcada por los ritmos tradicionales del folclore sudamericano, que fue compuesta hace 50 años por su compatriota Ariel Ramírez.

El extraordinario Kyrie de la Misa Criolla conmueve al Papa y al Vaticano

La Misa Criolla, una de las obras cumbres de la música argentina ha resonado este 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, en la Basílica de San Pedro durante la Eucaristía presidida por el Papa Francisco.

Presentamos aquí el Kyrie, que fue dirigido por Facundo Ramírez, hijo del compositor Ariel Ramírez  (1921- 2010), por la cantante Patricia Sosa, Jaime Torres, y el coro de Roma Música Nuova.

En 1964 la compañía discográfica Philips dio a conocer el álbum Misa Criolla, resultando inmediatamente un éxito mundial.

La obra fue realizada después de que el Concilio Vaticano II dispusiera la celebración de los oficios religiosos en los lenguajes vernáculos, abandonando el uso exclusivo del latín.