autismo

Marcos Goldschmidt es papá de Ezequiel, un nene autista, cuenta que todos los años cuando llegan las fiestas su vida se transforma en una tortura porque su hijo se asusta mucho con las explosiones, por eso pide (vía change.org), que se prohíba el uso de la pirotecnia.

Marcos cuenta: «Se supone que las fiestas son fechas de celebración, pero para Ezequiel y nuestra familia son casi una tortura. Te pido que me apoyes para que se prohíba la pirotecnia».

«Por cada cañita voladora, petardo, etc. que se tira, veo a mi hijo con cara de horror, tapándose las orejas y buscando, inútilmente, un lugar donde estar tranquilo. Realmente no lo puedo ver así, y ya probamos todo: tapones auditivos, auriculares. ¡Nada funciona! Cada vez que escucha una explosión su cara de pánico me parte el alma», expresa Marcos.

«Ayudame con tu firma para que se prohíba la pirotecnia y compartí la petición con tus amigos para que juntos lleguemos a más personas», suplica.

«Te lo voy a agradecer mucho en nombre de mi hijo, de todas las personas autistas, de los bebes y de los animales que no pueden expresarse», añade.

Cada firma que se suma a su campaña, se traduce en un email que llega directo a las autoridades a las cuales Marcos dirige su petitorio: A la presidenta de la Comisión de Salud y Deporte del Senado, Silvia Beatriz Elias de Perez; al presidente de la Comisión de Discapacidad, Agustín Portela; al de la Comisión de Familia, Niñez, Mujer y Adolescencia, Felipe Solá; al presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, Andrea Fabiana García; al presidente de la Comisión de Asuntos Municipales, Christian Alejandro Gribaudo y al presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías, Carlotto Remo.

«¿No es hora de prohibirla de una vez?», concluye.

Conozcamos más al autismo

El autismo es un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés). Actualmente se diagnostica con autismo a 1 de cada 68 individuos y a 1 de cada 42 niños varones, haciéndolo más común que los casos de cáncer, diabetes y SIDA pediátricos combinados. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas. El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También, está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesivamente o seguir rutinas muy específicas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos.

Los trastornos del espectro autista se pueden diagnosticar formalmente a la edad de 3 años, aunque nuevas investigaciones están retrocediendo la edad de diagnóstico a 6 meses. Normalmente son los padres quienes primero notan comportamientos poco comunes en su hijo o la incapacidad para alcanzar adecuadamente los hitos del desarrollo infantil. Algunos padres explican que su hijo parecía diferente desde su nacimiento y otros, que iba desarrollándose normalmente y luego perdía aptitudes. Puede que inicialmente los pediatras descarten las señales del autismo pensando que el niño podrá alcanzar el nivel deseado y le aconsejan a los padres que esperen y vean como se desarrolla. Nuevas investigaciones muestran que cuando los padres sospechan que hay algo mal con su hijo, generalmente están en lo correcto. Si tienes inquietudes acerca del desarrollo de tu hijo, no esperes y habla con su pedíatra para que sea evaluado.

Si a tu niño lo han diagnosticado con autismo, una intervención temprana es crítica para que pueda beneficiarse al máximo de todas las terapias existentes. Aunque para los padres puede ser difícil etiquetar a un pequeño como “autista”, entre más pronto se haga el diagnóstico cuanto antes se podrá actuar. Actualmente no existen medios efectivos para prevenir el autismo, ni tratamientos totalmente eficaces o cura. Sin embargo, las investigaciones indican que una intervención temprana en un entorno educativo apropiado, por lo menos por dos años durante la etapa preescolar, puede tener mejoras significativas para muchos niños pequeños con trastornos del espectro autista. Tan pronto como se diagnostique el autismo, la intervención temprana debe comenzar con programas eficaces, enfocados en el desarrollo de habilidades de comunicación, socialización y cognoscitivas.