Hay 12 mil almas de San Lorenzo que no paran de cantar en esta ciudad. Gritan, intentan hacer reaccionar al equipo como si estuvieran en el Nuevo Gasómetro. Pero no hay caso. Real Madrid parece de otra galaxia y, aún sin descollar, barrió al Ciclón en la final del Mundial de Clubes . Por jerarquía, porque el cuadro azulgrana no se decidió a buscar ni siquiera en desventaja y porque por más que se trate de fútbol las diferencias entre uno y otro son muy grandes.

San Lorenzo perdió 2 a 0 la final con la que tanto soñó y seguro que lo que más le duele es que los goles hayan sido de pelota parada y por un error del arquero Torrico. Sergio Ramos abrió el marcador tras un córner en el final del primer tiempo. Bale definió con un remate débil, que pasó por debajo del cuerpo del arquero del Ciclón cuando el segundo tiempo recién comenzaba. Dos golpes de nocaut, en los momentos justos para que el equipo de Edgardo Bauza no atinara ni siquiera a soñar.

Fue bueno el planteo de San Lorenzo en los primeros minutos. Bien cerrado en el fondo, Real Madrid no podía entrarle y hasta empezaba a mostrar desesperación con remates desde media distancia. Eso sí, el Ciclón ni por asomo se aproximaba al arco defendido por Iker Casillas, casi un espectador privilegiado en la noche de Marrakech. Centro perfecto de Kroos, cabezazo de Ramos y ventaja para el Madrid, a los 36 minutos del primer tiempo. Luego, el tanto de Bale, el del 2 a 0 le dio la sentencia al partido.

Ni en desventaja San Lorenzo fue a buscar. Apenas en el final, Casillas voló por dos remates desde afuera del área de Kalinski y Mercier. Ingresaron Romagnoli y Matos, pero por Verón y Cauteruccio. Bauza no arriesgó más, quizá por temor a perder por una diferencia mayor. Sólo en los 10 minutos finales salió a buscar el descuento como para tener una ilusión, esa ilusión que se le apagó al Ciclón, al que nadie la saca esa alegría por lograr su primera Copa Libertadores, ni por disputar el partido con el que todos sueñan. Se dio la lógica, ganó Real Madrid, no tendrá San Lorenzo mucho para reprocharse.