Bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco en Navidad

En ocasión del nacimiento de Jesús este 25 de diciembre, el Papa Francisco, en la tradicional bendición a la ciudad de Roma y el mundo, ha tenido su primer pensamiento por los cristianos perseguidos en Irak y Siria, las personas discriminadas por su pertenencia étnica y religiosa en el mundo, la necesidad de paz en Oriente Medio, los enfermos de ébola y los niños soldados de África.

“Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús”, exclamó con voz grave.

“Hoy todavía hay tantos Herodes que persiguen inocentes en el mundo”, dijo Francisco, y pidió salir de la ‘globalización de la indiferencia’ y abrazar la Navidad como un momento para ayudar a los más necesitados y recibir a Cristo encarnado en los que sufren.

Esperanza para cristianos y los perseguidos en el mundo

“Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.
 A Él, el Salvador del mundo, le pido que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal”.

Pidió esperanza en esta Navidad “para desplazados, prófugos, refugiados, niños, adultos y ancianos” de todo el mundo. Y exhortó a “que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad”.

Diálogo y paz para Medio Oriente

“Que el Señor –continuó- abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo Oriente Medio, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos».

«Que Jesús, Salvador del mundo, custodie a cuantos están sufriendo en Ucrania y conceda a esa amada tierra superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación», pidió.

«Que Cristo Salvador conceda paz a Nigeria, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas», continuó, y también invocó la paz para otras partes del continente africano.

«Pienso, en particular, en Libia, el Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo -dijo-; y pido a todos los que tienen responsabilidades políticas que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera”.

Niños esclavos, victimas de violencia y enfermedad

El Pontífice recordó de manera especial a los niños, representada en la inocencia del Salvador hecho infante. “Que Jesús salve a tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados», pidió.

«Que consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada -añadió-. Que sea cercano a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea”.

En su discurso, agradeció “de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias”, y renovó “un llamamiento” a que se garantice el tratamiento médico necesario.

Liberación del Salvador a través del amor y la caridad

“Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo ilumine hoy nuestros corazones, para que podamos reconocer en el Niño Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, la salvación que Dios nos da a cada uno de nosotros, a todos los hombres y todos los pueblos de la tierra”, dijo.

«Que el poder de Cristo, que es liberación y servicio, se haga oír en tantos corazones que sufren la guerra, la persecución, la esclavitud -continuó-. Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia».

«Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura -prosiguió-. Así podremos decir con júbilo: «Nuestros ojos han visto a tu Salvador». ¡
Feliz Navidad a todos!».

“Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!
 -reiteró-. Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías”.

Por ultimo, el Papa pronunció el rito de la bendición Urbi et Orbi, que facilita también una indulgencia plenaria para todos los fieles que la reciban a través de los modernos medios tecnológicos de información.