mamá

Pasar del trabajo a la maternidad no es tan complicado como cuando hay que hacerlo al revés. Es decir, cuando se ha cumplido el plazo destinado a licencia por maternidad, regresar al trabajo puede ser algo realmente difícil de asumir e integrar, veamos cómo hacer la transición más llevadera.

Hacerlo gradualmente

Si de hoy para mañana comienzas con una jornada laboral de 40 horas puede ser muy negativo tanto para ti como para tu bebé, explica Jennifer Chung, una experta en la crianza y el co-fundador de Kinsights.com. Ella dice que lo ideal es llegar a un acuerdo con el jefe, en el que te permita comenzar haciendo media jornada, o quizá trabajando día por medio o incluso hasta haciendo parte de tu trabajo en casa si fuera posible.

Hablar es la clave

Si trabajas en una empresa donde hay muchas mujeres que son madres y está bien organizada, probablemente no tengas que preguntar acerca de cómo llevar el periodo de lactancia y otras cuestiones relacionadas con el nacimiento de tu bebé y de tu reincorporación al puesto de trabajo. Pero si no está todo tan ordenado como quisieras, es mejor que te adelantes a la vuelta a tu trabajo y hables del tema con quien corresponda; te ayudará a estar más tranquila evitándote estrés para ti y para tu bebé.

Paciencia y comprensión

Estos es lo que tienes que tener contigo misma. No faltaran días en los que te sientas culpable porque tu bebé se ha quedado llorando o quizá tuviera unas líneas de fiebre antes de que salieras a trabajar. El primer mes es el más difícil, luego encuentras la adaptación y todo va encajando y haciéndose más rutinario.

Comenzar a trabajar antes de volver a tu puesto habitual

Se trata de empezar a hacer algo antes de reintegrarte a tu trabajo. Por ejemplo comenzar un blog o aceptar algún trabajo para hacer desde casa del tipo freelance, que puedas compatibilizar con tu licencia de maternidad. De este modo podrás organizarte y sentirte activa laboralmente hablando antes de sumergirte de lleno.

Comenzar un blog también puede llevarte a canalizar de forma productiva los nuevos conocimientos que vas adquiriendo en tu experiencia de ser madre y a compartirlos con otras nuevas mamás.

Los sentimientos de culpa son normales, pero cuando estos te asalten piensa en la realidad de la situación. Tú no sales de shopping dejando a tu bebé cada día al cuidado de alguien o en la guardería, sino que sales a trabajar para él y para ti. Contribuyes con la economía familiar lo cual se traduce en un mayor bienestar para todos. Así es que, intenta verlo bajo esa perspectiva para sentirte mejor.