Navidad - Pesebre

En el último domingo del tiempo de Adviento, 21 de diciembre, el Papa Francisco rezó el Ángelus desde la ventana de su estudio que da hacia la plaza de San Pedro, donde lo esperaban decenas de miles de fieles y peregrinos. El Pontífice recordó la preparación de la Navidad a través de la historia del anuncio del ángel a María y la presencia ‘silenciosa’ de José.

Francisco exhortó a los cristianos del mundo a escuchar la voz de Dios con fe, reconocer sus tiempos y esperar con humildad la Navidad. “No se olviden que el Señor pasa y si sientes la necesidad de mejorar; es el Señor que te llama, no lo dejes pasar”.

Luego reiteró que el Señor está por pasar y no nos damos cuenta distraídos por los preparativos de la Navidad. A los distraídos del amor de Dios, el Papa Francisco les pidió “parar un momento”.

Un santo decía: “tengo miedo a que el Señor pase”. “¿Saben porque tenía miedo?, preguntó el Papa, y respondió: temía que el Señor pasara y él no se diera cuenta.  Si tú sientes que el Señor te llama a ser bueno y deseas mejorar, es el Señor que toca la puerta. No lo dejes pasar”, insistió Francisco.

Preparar la Navidad como María

El Pontífice subrayó la sencillez de la joven de Nazaret cuando acepta el mensaje divino con su «sí» y propuso a los fieles la imagen de María como modelo para prepararse para la Navidad.

“Gabriel, que significa ‘fuerza de Dios’, revela la voluntad del Señor a la Virgen María que se convertirá en la madre de su único hijo: «Vas a concebir un hijo, y lo llamarás Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo»(Lc 1,31-32)”.

Escuchar la voz de Dios

En primer lugar- señaló- la fe de María “consiste en la escucha de la Palabra de Dios y abandonarse” a ella con plena “disponibilidad de la mente y el corazón”. “En respuesta al ángel, María dice: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (v. 38)”.

María – explicó Francisco – con “su ‘aquí estoy’ lleno de fe”, “no sabe qué caminos tendrá que tomar”, no sabe el dolor que le espera, los riesgos que debe correr, “pero es consciente de que es el Señor”. Ella “confía en Él completamente y se entrega a su amor”.

Reconocer los tiempos de Dios

Otro aspecto para preparar la Navidad, según Francisco, es contemplar “la capacidad de la Madre de Cristo para reconocer el tiempo de Dios. “María es la que hizo posible la encarnación del Hijo de Dios, ‘la revelación del misterio, envuelto en el silencio desde tiempos eternos» (Rm 16:25 )”.

La encarnación – continuó-  ha sido posible a través del sí “humilde y valiente” de María. Ella nos “enseña a acoger el momento favorable cuando Jesús pasa en nuestras vidas y pide una respuesta pronta y generosa”.

De hecho, “el misterio del nacimiento de Jesús en Belén, que se produjo históricamente hace más de dos mil años, se implementa como un acontecimiento espiritual” en la actual liturgia.

“El Verbo, que encontró su casa en el seno virginal de María, en la celebración de la Navidad”, llega a tocar el corazón de cada cristiano. “Cada uno de nosotros está llamado a responder, como María, con un «sí» personal y sincero, poniéndose plenamente a disposición de Dios y su misericordia”, insistió Francisco en el Ángelus.

Apertura mental a Jesús 

Seguidamente, el Papa evocó la imagen de José. “En el misterio de la Navidad, al lado de María está la presencia silenciosa de San José” como es representado en todos los pesebres del mundo.

“El ejemplo de María y José es una invitación para todos nosotros a aceptar con total apertura mental a Jesús, que por amor se hizo nuestro hermano. Él viene a traer al mundo el don de la paz”, recordó.

El Papa Francisco exhortó a vivir una Navidad auténticamente cristiana, libre de todo lo mundano, listos para recibir al Señor, el Dios entre nosotros. “El precioso regalo de la Navidad es paz, y Cristo es nuestra paz verdadera”.

Después del Ángelus

El Pontífice saludó a los fieles de Roma y peregrinos de varios países: familias, grupos religiosos, asociaciones.

En particular, envió saludos a los jóvenes del Movimiento de los Focolares, la Comunidad Papa Juan XXIII, y los exploradores AGESCI Tor Sapienza (Roma).

Como es costumbre, el Papa reiteró finalmente el mensaje del Ángelus: “No se olviden, el Señor pasa y si sientes la necesidad de mejorar es el Señor que te llama, no lo dejes pasar”.

Al final, deseó a todos un buen domingo y una Navidad llena de esperanza, alegría y fraternidad, y acabó diciendo: “¡Buena comida, y por favor oren por mí. Adiós!”.