Fernando Cavenaghi

Cavenaghi brinda con Olé por este año inolvidable. La vuelta a casa, el título con Ramón, la paternidad en los superclásicos, la Sudamericana y un deseo navideño: «Ojalá que Papá Noel nos traiga la Libertadores».

¿Qué pediste en lo deportivo cuando levantaste la copa el 24 a la noche?

-Que sigan los éxitos en River… Se viene un año con muchos torneos y uno muy especial que es la Libertadores, así que voy por más gloria en el club. Ojalá que tengamos un 2015 peleando todo. Además, claro, siempre quiero salud para mi familia y después del descanso ya habrá que empezar a prepararse con todo para lo que viene.

-¿A Papá Noel le pediste la Copa Libertadores?

-Je… Ojalá que Papá Noel nos traiga la Libertadores. Ahí podría decir que gané todo con River. Lo que estoy seguro es que vamos a dar lo mejor para ganarla.

Puntual, líder, optimista, valiente, emocionado, agradecido, amplio. Un Fernando Cavenaghi auténtico mostrando sus deseos con Olé en una charla íntima y futbolera. Una charla que cierra un año que, para él, fue de película. “Todo lo que obtuvimos es más de lo que hubiera soñado: volver, ser campeones, ganarle a San Lorenzo la Superfinal, después la Sudamericana y el tema de todos los clásicos. Más allá de la lesión grave que tuve fue un año excelente.

-¿Con qué expectativa real habías regresado?

-Con el sueño de ser campeón, pero no creía que se iba a cumplir tan rápido. Después se me complicó con el tema del pie, no sabía si iba a llegar a los últimos partidos del año, la mayoría pensaba que no, pero tuve la suerte de jugar un rato en la semifinal con Boca y estar en las dos finales. Por todo eso, más no puedo pedir.

-¿Qué tuvo de diferente esta vuelta a la anterior, que fue en una circunstancia límite?

-Y, que Ramón ya me conocía, había salido campeón con él y fue especial volver de la mano de un técnico tan ganador. Y también por la dirigencia, que desde el primer momento me dijo que me quería en el club.

-¿Influyó la tranquilidad que te trasmitieron los nuevos dirigentes?

-Apoyaron desde el primer momento y fueron fundamentales. Siempre hubo una buena comunión entre dirigentes, cuerpo técnico y plantel, como que todo se alineó para que se dieran los resultados. Y vamos a seguir así.

-¿Qué fue lo mejor del equipo de Ramón?

-Supimos ganar los partidos clave, volvimos a festejar en la Bombonera después de diez años, cuando habíamos ganado con aquel gol mío antes de irme a Europa. Esa victoria fue fundamental para el envión anímico de cara al tramo final: hicimos un gran trabajo y llegamos al título.

-¿Creés que el Pelado absorbió toda la presión?

-Se dieron un conjunto de cosas: fue muy importante que empezaran a mejorar los resultados, ahí nos dimos cuenta de que podíamos ganar el campeonato y ya empezábamos a ser respetados nuevamente.

-¿Y vos cuánta presión te cargaste?

-Una presión linda. Lo que hice fue tratar de descomprimir un poco y sumar para el plantel, ésa fue y también es mi función.

-¿Te sale natural?

-Actúo natural, soy así, siempre trato de unir al grupo y a partir de ahí vienen los mejores resultados. Al menos es mi forma de pensar. Quiero que cada compañero, ya sea que juegue mucho o poco, se sienta importante. Y fue lo que me pasó en el último semestre: jugué poco, tuve una lesión larga, veía que el equipo lo hacía muy bien y al final terminé festejando con todos, ya que en definitiva es un equipo y la palabra equipo o grupo reflejan eso.

-¿Jugaba bien el River campeón de Ramón?

-Todo tiene su mérito porque salir campeón no es fácil y cada equipo que lo logra por algo es. Por ahí pasó por la importancia de ganar los partidos en el momento clave y también fuimos supercampeones con autoridad, ganándole a un equipo que obtuvo la Libertadores y acaba de participar en el Mundial de Clubes.

-¿Este equipo de Gallardo fue superior?

-Y, es verdad que por momentos encontró una identidad diferente y se ganaron un montón de partidos jugando muy bien, pero todo fue positivo y cada uno obtiene los resultados de la manera que puede.

-¿Volviste a hablar con los Díaz?

-Sí, hablo seguido con Emiliano, tenemos una buena relación y compartimos un gran semestre juntos.

-Terminó ese semestre y se vino la peor parte para vos: ¿cómo viviste la etapa de la lesión?

-De todo se aprende. Lo que valoro es el esfuerzo que hice y que las cosas salieron bien. Me infiltré 15 veces en 14 partidos, pero se consiguió el campeonato. Claro, después lo pagué con una larga inactividad, aunque con el apoyo de este cuerpo técnico, de mis amigos y de mi familia la pude sacar adelante.

-¿Tuviste miedo de no volver a jugar?

-Y sí, el miedo estaba, no sabía cómo iba a quedar, era una lesión complicada y una operación difícil, sobre todo teniendo en cuenta que era en el pie, algo fundamental para un jugador de fútbol: ¡Justo ahí, en mi pie derecho! Pero hicimos una recuperación espectacular y lo logramos con todo el apoyo de los médicos y kinesiólogos.

-¿Y cómo manejaste la cabeza ante todo eso?

-Se me hizo difícil, porque la incertidumbre estaba… Aunque traté de ser fuerte y mentalizarme para recuperarme y volver.

-¿Fuiste al psicólogo?

-No, esta vez no me hizo falta, ja. Lo tomé con naturalidad, con algunos altibajos que fui manejando de acuerdo al momento.

-¿Y qué sentías cuando veías jugar al equipo?

-Y, era raro porque jugaba bárbaro y yo estaba afuera, pero disfruté del buen fútbol, apoyé a mis compañeros: como hincha lo disfruté muchísimo.

-Además fuiste a todos lados con el grupo…

-Sí, claro: mientras pude, lo hice. Después, en el último tiempo, ya cuando empecé con la minipretemporada, se me complicaba viajar porque tenía que entrenarme a full. Igual, sentía que tenía que estar desde donde fuera.

-¿Así que metías doble turno y salías a correr a las 7 de la mañana?

-Sí, ja. Me encapuchaba y salía a correr por todo Buenos Aires. El profe y Coco, mi amigo, me acompañaban: íbamos a Palermo, a Tigre, a Núñez, fue una puesta a punto que implicó un gran sacrificio.

-Ese partido en Reserva que marcó la vuelta, ¿lo viviste como un debut?

-Tal cual, parecía un nene, lo disfruté mucho y me vino bien como referencia, para sentir que podía jugar 90 minutos sin problemas, que todo el trabajo realizado había valido la pena. Fue fundamental porque me dio esperanzas para lo que venía.

-¿Te resultó extraño jugar pocos minutos?

-Y, un poco, pero entendía la situación, el equipo venía muy bien y yo estuve cuatro meses afuera. Por eso quería estar el tiempo que fuera. Me tocó entrar 45 minutos con Banfield y hacer dos goles, o cinco con Boca, pero lo importante fue ser parte del grupo.

-¿Qué tuvo de especial haber alcanzado el gol 100 con River?

-Se dio todo perfecto, fue maravilloso: creo que tener 101 goles en un club tan grande, y en menos de 200 partidos, es una marca importante. Como también estar entre los 10 máximos goleadores de la historia de River. Por cómo se dio todo, por haber atravesado una lesión tan larga, fue un partido importante y necesitábamos ganarlo.

-Pero más necesitaban eliminar a Boca…

-Uf, fue algo histórico. Nunca antes los habíamos dejado afuera en una eliminación directa por Copa, así que eso es algo que no lo vamos a olvidar jamás. Este año tuvo muchas cosas únicas: fuimos campeones luego de tanto sufrimiento, no perdimos ninguno de los ocho superclásicos, volvimos a ganar un título internacional después de 17 años, y a todo eso hay que sumarle la identidad futbolística que consiguió el equipo.

-Encima terminaste con la cinta de capitán.

-Lo más importante es que terminé jugando. A Marcelo (Barovero) le dije que como él había sido el capitán durante todo el semestre, también tenía que serlo en el último partido, pero se negó: me dijo que yo volvía y que yo era el capitán de este equipo… Pero la verdad es que defendió muy bien la cinta.

-¿Te sorprendió el nivel de alguno de tus compañeros en especial?

-No, porque yo sé el plantel que tenemos, hay muchos jóvenes con un gran futuro a nivel mundial y jugadores de experiencia que ya tiene títulos sobre el lomo y saben jugar los partidos clave. Con Carlitos (Sánchez) compartimos toda la B Nacional y me ha dado muchos pases gol y tuvo varios partidos impresionantes.

-En algún momento hablaste de la posibilidad de retirarte después de la Libertadores que se avecina: ¿qué te hizo cambiar de opinión?

-Es que me sentí bien. Al principio no sabía si el pie me iba a responder, ya había empezado a jugar y seguía con cierta incertidumbre, al mismo tiempo pensaba en lo físico, si iba a poder ponerme a punto, pero ahora siento que estoy para un tiempito más… No sé cuánto, porque hay momentos en los que por la cabeza me pasan miles de cosas, pero voy a tirar un par de añitos seguro.