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¡No me trates como a un niño! ¡No soy un bebé! Si eres madre y aun no te lo han dicho, puede que tú se lo hayas tenido que recordar a alguno de tus padres en algún momento. Y es que no es de extrañar, no todos los padres pueden asumir de la misma forma que sus pequeños ya no lo son y que toman sus decisiones y tienen vida propia. ¿Así lo crees? ¿Estás segura? ¡Compruébalo ahora mismo!

Esta es una actitud que se adopta con más más frecuencia cuando los hijos se va de casa y ya no viven con sus padres. Cuando regresan a casa por vacaciones o por el motivo que sea, es cuando por lo general comienzan los roces; durante los primeros días es más llevadero, pero a medida que el tiempo pasa los reclamos por parte de los hijos aumentan a través de la petición o exigente frase de… ¡no me trates como si fuera un bebé!

¿En qué momento lo haces?

  • Cuando le dices que se abrigue porque a fuera hace frío y se puede resfriar.
  • Cuando le regañas porque sale a fuera con el pelo mojado y además porque se acaba de duchar.
  • Otra típica es cuando tu hijo sale a hacer cualquier diligencia y tarda más de lo previsto, y tú lo llamas para preguntarle si está bien o le ha pasado algo.
  • Si insistes que se coma toda la comida porque sino necesitará tomar vitaminas, o porque está muy delgado.
  • Si le persigues por toda la casa con el analgésico en mano para que tome uno cuando le duele la cabeza.
  • Lo esperas despierta por la madrugada las noches que sale de fiesta.
  • Le llevas el desayuno a la cama cada día.
  • Le compras su ropa interior, medias y hasta otras prendas.

Si tu hijo vive contigo bajo el mismo techo

Todo puede ser peor o quizá no, es como si no hubiera un término medio. Puede ser que tus hijos se hayan acostumbrado a que los trates así, tanto que les parece normal, por lo que se comportan como un niño de mamá sin darse cuenta.

O puede que tus hijos ya no sepan de qué modo o en qué idioma decirte que ¡no lo trates como a un bebé! Y tú no puedes evitar hacerlo.

De algún modo es comprensible, hay cosas que pueden ser admitidas, pero si tu comportamiento de madre tiene mucho qué ver con lo antes expuesto, quizá convendría reflexionar acerca de cómo tratas a tus hijos o tener una charla con ellos para saber qué piensan al respecto.