golpe de calor

Ante temperaturas que superan holgadamente los 30 grados, Diario Z habló con Carla Fioriti, médica clínica egresada de la Universidad de Buenos Aires, para que nos explique qué es exactamente lo que llamamos golpe de calor y cómo prevenirlo.

“Lo de ´golpe de calor´ es, en realidad, una expresión popular. Lo que ocurre es que nos sorprende un cambio brusco de temperatura para el cual no estamos debidamente preparados. Es decir, que no estamos lo suficientemente hidratados y frescos para enfrentar altas temperaturas. Las personas de mediana edad no lo sufren tanto, pero todos debemos tomar precauciones ante el cambio de estación”, explica. Los primeros síntomas de lo que llamamos golpe de calor son mareos y obnubilación, signos de deshidratación.

La primera precaución consiste, precisamente, en hidratarnos adecuadamente, consumiendo agua o bebidas con electrolitos, como las bebidas deportivas. “El agua es clave para el cuerpo, porque se involucra en todas las funciones del metabolismo. Está presente dentro de las células y también fuera de ellas. A través del agua se movilizan los alimentos y el oxígeno. Está presente en cada rincón de nuestro cuerpo, con excepción de las uñas y el pelo”, ilustra Fioriti.

Ante el calor, el cuerpo trata de enfriarse por medio de la transpiración, perdiendo gran cantidad de agua por los poros. El consumo recomendado para reponerla, por persona, es de dos litros y medio por día, pero esto varía de acuerdo con la transpiración y la actividad física de cada uno. Lo que definitivamente no va, son las bebidas azucaradas. “El azúcar nos hace perder líquido, porque se elimina a través de los riñones. Por eso, las bebidas azucaradas no sacian la sed”. Lo mismo vale para las bebidas alcohólicas, precisamente por el alto contenido de azúcar que contienen.

“También es recomendable vestir ropa blanca, porque es refractaria a la luz, y de algodón, liviana. Desde ya, hay que protegerse del sol en las horas de mayor intensidad y, en lo posible, mojarse”. Fioriti también recomienda aprovechar las primeras horas del día y, a los que practican deportes, hacerlo en ambientes climatizados, a la sombra o bien temprano.

A la hora de comer, hagámonos amigos de las frutas y las verduras. “Contienen mucho líquido y ayudan a volver más lento el metabolismo”, señala la médica.

“Los mayores riesgos están en las edades extremas. El pecho cumple todos los requerimientos del bebé, pero los ancianos -que pierden la sensación de sed- deben adoptar el hábito de tomar un vaso de agua en cada una de las cuatro comidas del día, y lo más jóvenes podemos ayudarlos recordándoselos.”

¿Y qué hacemos si el golpe de calor ya nos sacudió? “Eso quiere decir que nos bajó el nivel de líquido corporal y sanguíneo. Lo que tenemos que hacer es hidratarnos y recostarnos manteniendo las piernas levantadas para estimular la irrigación del cerebro”. Por supuesto, si el malestar persiste, debemos llamar al médico.

Recomendaciones
* Tomar más líquido sin esperar a tener más sed, para mantener una hidratación adecuada. Si se siente mareado, con náuseas y obnubilado es porque ya ha comenzado a deshidratarse.
* Comer moderadamente. Preferir verduras y frutas.
* Evitar las bebidas azucaradas o con alcohol. Lo mejor son las bebidas deportivas o el agua. Si elige consumir gaseosas, es preferible que sean light.
* Si una persona ya está bajo el efecto del golpe de calor, es conveniente trasladarla a un lugar fresco y tranquilo, y refrescarla mójandole la ropa y la cabeza.