ciudad submarina

Suena a ciencia ficción, pero es un proyecto real: una ciudad submarina para cinco mil personas que toma su energía del fondo del mar, a miles de metros de profundidad. Si la constructora japonesa Shimizu Corp se sale con la suya, la «Ocean Spiral» (Espiral del Oceáno) será una realidad en unos veinte años, informó el diario The Guardian.

Se sabe que Shimizu Corp tiene reputación de ser una firma soñadora de grandes proyectos (una base lunar, un hotel espacial y una ciudad botánica flotante). Y su nueva apuesta, la grandiosa Ocean Spiral, podrá «capitalizar las infinitas posibilidades del fondo del mar» -dice- para alojar vida humana, mientras los crecientes niveles del mar amenazan a las comunidades isleñas.

Según los primeros bocetos, la ambiciosa estructura estará divida entre tres secciones. Se trata de una esfera flotante con un diámetro de 500 metros, ubicada justo debajo de la superficie marina. Tendrá negocios, una zona residencial y hoteles.  La cápsula estará conectada con un espiral de unos 15 kilómetros de largo hacia el fondo del océano, donde los científicos buscarán la manera de extraer energía.

Desde Shimizu dicen que el proyecto demandará cinco años para su construcción y un costo estimado de 24 mil millones de dólares. Y agregan que la tecnología necesaria para llevar el proyecto adelante estará lista en unos 15 años.

«Este es un objetivo real, no un sueño», dijo a The Guardian el vocero de Shimizu, Hideo Imamura. «Astro Boy tenía un teléfono celular antes de que se inventaran, de la misma manera, la tecnología y el knowhow que necesitamos para este proyecto estará disponible».

El proyecto está empujando a los expertos de la Universidad de Tokio, al gobierno y a las empresas de energía a convertir los borradores de Shimizu en una realidad. La firma espera conseguir financiamiento privado y estatal. «Sería genial que las instituciones científicas y los gobierno se interesen en nuestro proyecto», se entusiasma Masaki Takeuchi, manager del proyecto.

Para Christian Dimmer, del departamento de estudios urbanos de la Universidad de Tokio, el proyecto es una «tecno-utopía» que responde a una crisis, en este caso al cambio climático y el creciente nivel del mar.