evangelización

Con Papa Francisco en Viaje Apostólico, jesuita Guillermo Ortiz de RADIO VATICANA

Coherente con su solicitud de una Iglesia en salida, Francisco no se queda en Santa Marta en el Vaticano, sino que se descentra y sale. Y es una salida misionera siguiendo ese llamado de Jesús cuando paso del seminario diocesano en Buenos Aires a la Compañía de Jesús, para ser misionero en Japón. Lo que antes no pudo, lo realiza ahora como Sucesor de Pedro y respondiendo a las necesidades actuales de la Iglesia, con un segundo viaje apostólico en Asia. Primero Corea y ahora Sri Lanka y Filipinas.

Francisco encarna así, como Vicario de Cristo, una Iglesia en salida misionera como pide a todos. Francisco quiere una Iglesia discípula misionera, empezando por los obispos, sacerdotes, religiosos y consagrados. No quiere que el cura o el católico se instale, tampoco en la sacristía o la secretaria parroquial, sino que salga a las periferias existenciales y geográficas. El sacerdote que no ejercita su ministerio se convierte en un burócrata y esto para Francisco es una enfermedad espiritual grave, lo diagnostico claramente muchas veces, especialmente en el discurso de fin de año a la Curia vaticana.

Por lo tanto, siguiendo su llamado a todos los católicos, este viaje apostólico se encuadra en la solicitud pastoral de salir al otro; de salir de sí para ir al encuentro del otro; descentrarse; desinstalarse. Directa e indirectamente, interpretando su magisterio de gestos y palabras, más allá del destino específico de este viaje apostólico concreto, se trata de una invitación a vivir una Iglesia en salida misionera. Una invitación también para mí y para vos que no podemos ser verdaderos discípulos sin ser a la vez misioneros; que podemos vencernos a nosotros mismos, descentrarnos, desinstalarnos para ir a nuestras propias periferias al encuentro con Cristo en el hermano que sufre.