despedida de Papa Francisco de Sri Lanka 2

El Pontífice se detuvo en oración en la capilla del Instituto ante la imagen de Nuestra Señora de Lanka. El Sucesor de Pedro viajó para confirmar a los hermanos en la fe y para sacudir las conciencias a fin de que se llegue a una reconciliación real. Fueron días marcados por la alegría, nos dice. La alegría de un pueblo que invadió las calles para saludar al hombre que llegaba desde lejos. Una felicidad contagiosa, que las personas han mostrado desde los primeros momentos de su llegada, donde las banderas, los cantos y las sonrisas marcaban el tono de lo que sucedía por las calles de Colombo.

El pueblo de Sri Lanka hizo que el Papa se sintiera en su casa  – nos dice nuestro enviado  – como si un viejo amigo estuviera de visita. Y en esto abrazo ideal a Francisco no se veía sólo la demostración de afecto de los católicos y de los demás cristianos, sino también la expresión de todo un pueblo: budistas, hinduistas, musulmanes, han visto a este peregrino de la paz, al “líder que besa los pies” – tal como uno de los periodistas locales describió la figura del Obispo de Roma  – como si fuera una persona de casa. Su humildad contagió a la gente, que incluso si perteneciente a otras religiones , quería ver al hombre vestido de blanco venido desde el fin del mundo. Budistas, musulmanes, protestantes, católicos, todos experimentaron una inmensa felicidad por la visita del Papa Bergoglio, convencidos de que su paso por esa tierra es una bendición para un país que inicia una nueva fase de su historia.

Un periódico local  – relata nuestro enviado – “fue la visita de un santo hombre, que reza por la paz y por el mundo entero”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).