Argentina sudamericano sub 20 - 2015

Una goleada, un desahogo. Una muestra de contundencia para volver a ser mundialistas, después de experiencias frustrantes del pasado reciente. La Argentina hizo su tarea, pero además resolvió el futuro de otros. Con la victoria 3-0 sobre Paraguay sacó el boleto para la Copa del Mundo de Nueva Zelanda, despidió a los guaraníes de la competencia, y les abrió la puerta a Uruguay, Colombia y Brasil para estar en la cita en Oceanía. Ahora, al campeonato Sudamericano Sub 20 le quedará una estación, la última, que se jugará el sábado, en el Centenario. Ahí, se definirá el campeón, pero también quien se apoderará de la única plaza directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (el segundo disputará un repechaje ante una selección de la Concacaf). Nuevos premios en un certamen que ofreció recompensas a cada paso.

No hubo festejos desmedidos en el campo de juego ni el vestuario, quizás para no provocar un clima adverso, ya que desde el momento en que la Argentina logró la primera diferencia, el público uruguayo empezó a simpatizar con los paraguayos. Si hasta aplaudieron con sorna la expulsión de Leonardo Rolón, que se perderá la jornada definitoria, lo que se presentaría como una final -anoche Uruguay, que comenzó la fecha con los mismos puntos que la selección se medía con Colombia-, entre argentinos y charrúas. Una celebración fría, como resultó el juego de los juveniles, que se encendieron de a ratos, enseñando chispazos que le valieron construir la victoria.

Fue una versión pragmática, resolutiva la de la selección. Con la seguridad de Batalla y la prestancia de Mammana le cerró los caminos a los paraguayos. Después, el cerebro fue una vez más Correa, mientras que Simeone, aún malogrando un penal, fue determinante con dos goles para abrir y cerrar el marcador. El resto alternó movimientos buenos y regulares: Leonardo Rolón es el caso más significativo, porque anotó un gol con sello europeo, con un remate de fuera del área, pero cometió el pecado de repetirse en las faltas, lo que le valió la expulsión y quedarse sin el encuentro definitorio.

Como en Colonia, cuando Paraguay la superó 1-0, en el único partido que la Argentina perdió en el torneo, la selección estuvo incómoda. Aquella vez, fue por la barricada que levantaron los guaraníes para resguardar esa diferencia, lograda apenas iniciado el cotejo; ayer, con el empuje y las pelotas detenidas -en media hora la selección cometió seis foules-, lo que dejó entrever que el equipo estaba partido, con problemas en la recuperación.

Pero la selección tiene futbolistas distinguidos, que marcan diferencia. Correa se encendió y Simeone empujó al gol el rebote que cedió el arquero Echagüe, tras el remate del delantero de Atlético de Madrid. Aparecieron las dudas, esos baches peligrosos en que cae el equipo, que despertó con la acción de Martínez, que fue derribado por Cañete en el área. Falló Simeone, que se tomó desquite en el segundo tiempo, con una definición que tuvo el sello de los artilleros.