Matías Lucas Arjona, un ingeniero catamarqueño de 26 años, participó del proyecto Arsat-2, el satélite geoestacionario diseñado y construido en Argentina para brindar servicios de telecomunicaciones, y afirmó que su vida cambió «radicalmente» desde que consiguió su título profesional.

«Todos mis estudios fueron realizados en la provincia y en instituciones educativas públicas, donde egresé como ingeniero electrónico de la Universidad Nacional de Catamarca. Ingresé al proyecto a través de una entrevista que me realizaron cuando viajé a Buenos Aires para participar de unas jornadas nacionales», explicó Arjona, oriundo de la ciudad de Santa María, unos 330 kilómetros de la capital provincial, consignó la agencia DyN.

El mes pasado, el segundo satélite geoestacionario argentino partió desde la ciudad de Bariloche en un avión Antonov AN 124 rumbo a la Guayana Francesa, desde donde logró ascender el 30 de septiembre en la primera maniobra de apogeo hasta alcanzar la órbita geoestacionaria de 36.000 kilómetros de altura.

Arjona, que en la actualidad reside en Bariloche, Río Negro, trabaja para la empresa «Emtech S.A.», compañía encargada de asesorar proyectos electrónicos. «La verdad es que mi vida cambió radicalmente desde que adquirí mi título profesional. Nunca me imaginé estar trabajando en esto, formar parte de todo esto que parece una película», aseguró.

«Agradezco a mi familia por haberme apoyado siempre, por haber creído en mí, y si tengo que dar un mensaje a los chicos que como yo están estudiando y que día a día sienten que no pueden, quiero decirles que no se dejen caer, que hay que seguir al corazón y meterle para adelante», agregó.

Artículo anteriorMédicos renunciarían masivamente al hospital tinogasteño
Artículo siguienteVolvió la máquina de la mentira con dos Chiche Gelblung en ShowMatch