La Gobernadora Lucía Corpacci y el intendente capitalino Raúl Jalil, visitaron esta mañana una fábrica de caños, y posteriormente las obras donde estos materiales se están utilizando, lo cual genera puestos de trabajo y representa un importante ahorro, ya que comprar los caños en otra provincia y transportarlos implicaría mayores gastos.

El nuevo colector recibe el agua de lluvia proveniente del oeste de la ciudad, canalizándola hacia el Río El Tala-Ongolí.

Se trata de un conducto principal de 6,2 kilómetros de longitud y de diámetros variables que van desde 1,20 hasta 1,80 metros, construidos en PVC.

“Los caños son fabricados en nuestra ciudad mediante tecnología que significa ahorrar un importante monto en el transporte y permitió la capacitación de mano de obra local”, comentó Alberto Kozicki, asesor de la obra.

La obra se desarrolla por Avenida Latzina desde Avenida Correa, para luego tomar por Los Minerales hacia el sur, y finalmente desembocar en el Río El Tala.

Esta nueva etapa se complementa con las ya construidas que recogen las aguas desde la Avenida Ocampo y permitirán, al concluir la obra, canalizar un  importante caudal hacia el Río El Tala, evitando que lleguen hasta el micro y macrocentro de la ciudad.

“Es la obra de desagües más importante de los últimos cien años por la extensión y por sus características”, aseguró Kozicki.

La obra tiene un presupuesto de 50 millones, y en esta segunda etapa se prevé una inversión de 32 millones de pesos, ocho de los cuales son aportados por el Gobierno de la Provincia.

La cañería que se fabrica en la ciudad, se emplea también en la obra que permitirá disponer de agua potable y cloacas a los vecinos del Loteo Fernández.

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