Desde el lunes, 14 trabajadores de planta permanente de la Bodega Saleme decidieron iniciar medidas de fuerza en reclamo de haberes adeudados y malas condiciones laborales. Deudas económicas, recibos de sueldos que no se entregan desde julio de 2014, pago de asignaciones familiares, falta de obra social, prestaciones jubilatorias y ropa de trabajo son algunos de los pedidos de los empleados, que mantienen una huelga de brazos caídos con asistencia al lugar de trabajo. Además, impidieron la salida de cinco camiones con mosto y vino perteneciente al Plan Vitivinícola de la provincia.
Según señalaron, empleados con más de 20 años de servicio no saben cuánto es exactamente lo que cobran porque no tienen los recibos de sueldo. «Todos los viernes nos pagan. La semana pasada fueron 700 pesos y en total al mes estamos recibiendo alrededor de 3.500 pesos. Pero no tenemos obra social, ni aportes jubilatorios», comentó un empleado.
Si bien uno de los referentes de la bodega, Carlos Buslaiman, confirmó que esperan el ingreso de un dinero producto de una venta de vino al Gobierno para poder afrontar los pagos, los trabajadores se mantenían ayer firmes en la postura de no dejar salir ningún cargamento. «Nos presionan para que carguemos los camiones y dicen que nos van a dar la plata. Nos vienen mintiendo desde hace dos años y hasta acá llegamos. Desde hace un año y medio no sabemos cuánto ganamos, no podemos hacer un plan de vida. Buscaron personal temporal para cargar los camiones, pero no los vamos a dejar salir», dijo otro de los empleados.
Buslaiman, por su parte, aclaró que tiene los recibos de sueldo y que los trabajadores pueden saber cuánto ganan, pero reconoció que no tienen obra social y que «se está regularizando el tema de los aportes previsionales». En el mismo sentido, explicó que es un conflicto antiguo, pero que lo solucionarán en un plazo de tres meses.