Las dos personas se conocieron mediante un tercero. Hubo buena química. A las dos semanas, se vieron en una cita. La situación se repitió cinco o seis veces más y al cabo de unos dos meses se convirtió en lo que muchos denominan como una «relación». En ese instante se produce una bisagra en el vínculo. Por lo tanto, una decisión o paso hacia adelante en falso en la nueva pareja puede llegar a arruinar todo lo construido desde el inicio.

Entonces, ¿Cómo saber cuál es la mejor estrategia seguir para que una relación sea fructífera? O mejor dicho, ¿Qué palabras o acciones hay que evitar si uno realmente quiere una relación duradera?

Neil Strauss, autor de un reciente bestseller sobre relaciones amorosas llamado «La Verdad: un libro incómodo sobre las relaciones», indicó que uno de los principales infiernos al que se puede introducir a una pareja reciente es el de «parentalizar» a la pareja, es decir, buscar que la pareja otorgue características de placer que antes sólo otorgaban los propios padres.
Mostrarse obsesivo o declarar el amor incondicional de manera repentina puede ser perjudicial para la relación

«Cuando nos enamoramos de alguien, es porque en gran parte representa algo de lo mejor y lo peor de nuestros padres. Entonces, es clave desligarse de nuestras necesidades de la infancia y tratar de crear un nuevo vínculo, independiente», aseguró Strauss.

«Es algo difícil, porque nuestra primera experiencia amorosa es con los padres. Eso condiciona en gran medida lo que nosotros entendemos por la palabra amor», agregó.

Al margen de la transición «amor-padres» a «amor-pareja», hay muchas acciones, relacionadas con la posesión, los celos, la propia inseguridad y la falta de respeto a los tiempos y maneras del otro, que pueden arruinar el vínculo incluso antes de que se empezara a desarrollar.

El atosigamiento a la pareja mediante mensajes de texto es un peligro para las primeras semanas de la relación

El compartir demasiado

La verdadera intimidad se desarrolla y se nutre con el tiempo compartido y con la construcción de una reciprocidad entre las personas. Sin embargo, el pasar demasiado tiempo juntos en los inicios puede ser un peligro. No se va a llegar a la línea de llegada de una relación comprometida y pasional mediante una carrera en el que se comparte absolutamente todo. Es importante saber disfrutar el proceso de descubrimiento de cada característica de la personalidad del otro. Así, se podrá percibir con más lucidez los momentos de intimidad, de ocio, de revelaciones de la vida privada, etc.

Declarar el amor incondicional

¿Cuántas historias se han escuchado acerca de un amigo o amiga, el cual su pareja de apenas una semana le declaró su amor incondicional? La mayoría de los «saboteadores profesionales» de relaciones no lo hacen de una manera exagerada, sino lo suficiente como para estropear una relación. Estar empecinado en encontrar al amor de la vida en la persona que recién se conoce es uno de los mayores errores que se puede cometer. Es necesario ponerles paños fríos a los impulsos amorosos. Para eso se puede resolver pasando menos tiempo con el otro o saber establecer los propios límites. Por más que suene distante, es algo mucho más saludable que la devoción inmediata por alguien al que se acaba de conocer.

Compartir con la pareja todos los momentos de la vida es peligroso y puede resultar contraproducente

Mentir, por cualquier razón

Hay una diferencia enorme entre mostrar el mejor perfil propio por conveniencia y mentir para impresionar a la pareja en los primeros meses. Una mentira es un germen que se instala y en algún momento hace estallar el conflicto en la relación. De todos modos, sigue siendo sorprendente la cantidad de personas que mienten en sus primeras citas con la idea de sacar adelante un vínculo. La mejor manera de enamorar a alguien es sacarse la careta y mostrarle la verdad sobre quién es uno, con sus defectos y virtudes. Aquel que acepta a uno con todos los pro y las contras es realmente merecedor del amor.

Ser obsesivo

Uno de los mayores peligros que acarreó los métodos de comunicación instantánea del SIglo XXI es el de darle vía libre a los obsesivos. El exceso de comunicación, a toda hora y desde cualquier lugar, puede ser dinamita pura para la relación. ¿Cómo darse cuenta si uno es un obsesivo? El chequeo constante y minucioso del Facebook del otro o enviar más de 20 o 25 mensajes de texto inmediatamente después de las primeras citas representan un mal síntoma. La obsesión es una fase natural del enamoramiento, pero siempre es recomendable no enfocarse exclusivamente en ese otro: hay que hacer un buen balance entre las relaciones con el nuevo amor y con el resto de personas importantes en la vida.

Hay que evitar demostrar negatividad en los primeros tramos de la relación

Mostrarse negativo

En general, el inicio de una nueva relación conduce hacia una felicidad constante y hasta por momentos excesiva. Pero también existen aquellos a los que ante los grandes sucesos positivos, los inunda un sentimiento de miedo y pánico, que termina por conducirles hacia la negatividad. Por eso, si ante el comienzo de la relación uno suele darle preponderancia a los posibles focos negativos en el futuro de la misma, hay que detenerse inmediatamente. La negatividad es un repelente del amor. La pareja necesita tener al lado a alguien con optimismo y buena mirada hacia el futuro, así que un gran ejercicio es saber interpretar esos sentimientos negativos y enterrarlos antes de sacarlos a la luz.

FuenteInfobae
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