Sin lugar a dudas que las dos áreas más conflictivas que tuvo el primer período de Gobierno de Lucía Corpacci fueron el ministerio de Salud y el ministerio de Educación, tanto por las tensiones que tuvieron que controlar con los recursos humanos y con los gremios de cada sector, como así también por los ásperos frentes internos que se conformaban dentro de los esquemas ministeriales que impedían orientar decisiones y rumbos concretos de política pública.

En este marco, la decisión de la gobernadora Lucía Corpacci de oxigenar estas dos áreas con ministros nuevos y equipos de conducción renovados obedecen a una lectura más política que técnica sobre ambas áreas.

En primer lugar, el ahora ministro de Salud, el médico Ramón Figueroa Castellanos (ex senador por el departamento Capital) enfrenta desafíos con una complejidad más importante que las del ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, dado que un error en el armado de los esquemas hospitalarios, por ejemplo, pueden tener un costo inmediato más grave.

La decisión por reemplazar a la Noemí Villagra en el cargo, podría obedecer al desgaste que la oncóloga evidenciaba tanto con sus inmediatos colaboradores como con el resto del arco de empleados dentro del ministerio. La última imagen de la ministra, inaugurando en un pasillo, custodiada por la Policía, un Laboratorio que ya funcionaba desde hacía años, por la protesta de un grupo de empleados precarizados dejó en claro la escasa empatía de la ministra hacia sus colaboradores.

Por ello no sorprendió que, a la vez que tuvo elogios hacia Villagra, el flamante ministro aseguró tras su asunción que el área de Salud «tiene que coordinar acciones con otros ministerios, con Educación, con Deportes, con Vivienda, con el Obispo. No existen esfuerzos indifviduales, sino programas y productos colectivos. La clave de la gestión, si se puede decir así, está en enamorar a los recursos humanos, por un proyecto político. El recurso humano es la base y la clave de las acciones».

En el mismo plano, el ministro adelantó que parte de su gabinete estará conformado por personas que ya estuvieron en funciones con Villagra, como el director del SAME, Norberto Bazán, y la directora de Maternidad e Infancia, Claudia Palladino, y destacó que trabajará con él Sergio Orellana Barrera, el director del PAMI en Catamarca.

Gutiérrez, el sorpresivo ministro
Los 42 días de paro que los gremios docentes plantearon al Gobierno durante este año, el inocultable deterioro de las conversaciones entre los líderes sindicales y las autoridades ministeriales, un conflicto que se extendio hasta octubre y la imposibilidad de cumplir con la ley que reclama entre 180 y 190 días de clases, fueron sin dudas las razones por las cuales se descartaba que el magister José Ariza iba a dejar su cargo en el nuevo período de Gobierno de Lucía Corpacci. Sin embargo, la fecha de su salida se había apuntado en marzo y no a 48 horas del juramento de la Gobernadora. Lo reemplazó alguien que no estaba en las especulaciones de nadie fuera del Gobierno: el licenciado Daniel Gutiérrez, quien se desempeñaba al mando del canal de TV estatal.
En declaraciones a Radio Ancasti, Gutiérrez no esquivó a la consideración de que se trata de un ministerio «caliente» por la conflictividad que tiene.

«Vamos a tratar de que no esté tan caliente, que esté un poco más   tibio, para transmitir a los hogares de Catamarca, que el eje para el ministerio es la calidad educativa», expresó el flamante ministro.

A renglón seguido, Gutiérrez consideró que hay que establecer prioridades dentro de la tarea ministerial, con una particular alusión a que la calida educativa, la garantía de que los alumnos no van a fracasar en la universidad ni en los estudios superiores, que se van a poder insertar en el mundo del trabajo y otras cuestiones similares, se deben colocar «en el centro de las necesidades educativas de la Provincia».

Y jerarquizó estos temas por encima de cuestiones conflictivas como las demandas salariales de los gremios, que catalogó como «importantes, pero que deben estar en segundo o tercer lugar de la agenda de importancia. Pero le tenemos que dar su lugar, para no tener la sociedad en vilo en estas discusiones».