Catamarca vive jubilosa el Centenario del Camarín y los 125 años de la Coronación Pontificia de la Imagen de la Virgen del Valle, con la presencia de los Obispos, Gobernadores e Intendentes del NOA, en el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Bicentenario de la Independencia de la Patria y el Año Diocesano del Compromiso Cívico y Ciudadano.

Los actos centrales comenzaron en la tarde del miércoles 4 de mayo, con la Solemne Bajada de la Sagrada Imagen desde el Camarín hasta el Presbiterio, llevada en brazos del Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanč, y precedida por sacerdotes del clero local y Obispos del NOA. En el templo la esperaba una gran cantidad de peregrinos y devotos que la saludaron con vivas, aplausos y mucha emoción.

Una vez ubicada la centenaria Imagen en la urna, se ofició la Santa Misa presidida por el Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por los prelados del NOA: Mons. Mario Cargnello, Arzobispo de Salta; Mons. Alfredo Zecca, Arzobispo de Tucumán; Mons. Luis Urbanč, Diócesis de Catamarca; Mons. Vicente Bokalic, Obispo de Santiago del Estero; Mons. Daniel Fernández, Obispo de Jujuy; Mons. Gustavo Zanchetta, Obispo de Orán; Mons. Marcelo Colombo, Obispo de La Rioja; Mons. Melitón Chávez, Obispo de Añatuya; Mons. José María Rossi, Obispo de Concepción; Mons. Demetrio Jiménez, Obispo Prelado de Cafayate, y Mons. Pedro Olmedo, Obispo Prelado de Humahuaca; y sacerdotes de la diócesis catamarqueña.

Participaron de la ceremonia litúrgica las principales autoridades provinciales y municipales de la provincia, encabezadas por la Gobernadora, Dra. Lucía Corpacci, y el Intendente de Capital, Lic. Raúl Jalil, junto a gobernadores y jefes comunales de provincias del Noroeste Argentino, quienes llegaron a honrar a la Madre del Valle, tras participar de un encuentro en nuestra ciudad capital.

También estuvieron presentes los miembros de la Comisión Nacional de homenaje a los cien años de la peregrinación presidida por Adelia Harilaos de Olmos en ocasión de las Bodas de Plata de la Coronación de la Virgen del Valle (1916), el Vicecónsul del Reino España en Buenos Aires y la Comisión Permanente de Homenaje al Primer Obispo Diocesano de Catamarca, Mons. Bernabé Piedrabuena. 

Durante su homilía, el Obispo se refirió primeramente a la celebración de “los 100 años del Camarín que le regalaron nuestros antepasados con ocasión de las Bodas de Plata de la Coronación Pontificia de su Sagrada Imagen, que, desde el 5 de mayo de 1916, se custodia en la urna que preside tanto el Santuario y Catedral Basílica, como el mismo Camarín”. Luego destacó que “la finísima urna fue obsequiada personalmente por la señora Adelia Harilaos de Olmos, quien financió la construcción de muchos templos en Buenos Aires y algunos conventos; y, por eso, ocupa un lugar importante en la historia de la Iglesia, en Argentina. Hoy, algunos descendientes de los que peregrinaron en aquella oportunidad, están participando en este acontecimiento de piedad cristiana y de compromiso evangelizador”.

Tras dar “una cordial bienvenida” a los Obispos del NOA, a los sacerdotes de la diócesis, a los gobernadores e intendentes que representan a distintos municipios del NOA, a los peregrinos y a todos los participantes de esta fiesta de la fe, Mons. Urbanc comentó que “la presencia de los obispos, gobernadores e intendentes se debe a que hoy estuvimos reunidos en una intensa jornada de trabajo, reflexionando, a la luz de la encíclica ‘Laudato Si’, acerca del cuidado de ‘nuestra casa común’, la tierra”. Sobre este tema dijo que “cada vez más la humanidad va tomando conciencia del mal manejo que estamos haciendo de ella; es por ello que los que seguimos a Jesucristo no podemos hacer caso omiso de la problemática, ya que la tierra se nos ha confiado como don y tarea. Don para ‘disfrutar y compartir’, y tarea para ‘cuidar y mejorar’. Las futuras generaciones tienen derecho a una tierra habitable y sustentable. En el último siglo la humanidad ha manoseado, maltratado y dañado severamente al planeta como nunca desde la creación del mundo, más aún, muchos sabemos que hasta lo podemos aniquilar, sin dejar vestigios de vida alguna”.

Sobre esta convocatoria, consideró “hermoso y fecundo”, este “modo de terminar nuestro trabajo a los pies de nuestra Bendita Madre Celestial. A Ella le confiamos nuestros sueños y concretas decisiones a implementar en las respectivas provincias, sobre todo, por medio de una explícita e incansable educación ciudadana, que deberá sensibilizar y hacer conocer la gravedad de la situación, a fin de que cada uno y la sociedad toda se ocupe de la cuestión, pues el ‘enfermo está grave y con pronóstico reservado’”.

En otro tramo de su reflexión, el pastor diocesano invitó a volver “nuestra mirada confiada a la querida Madre del Valle, cuya imagen hace 125 años recibió coronación pontificia, y nos encaminemos decididamente a celebrar, en el ya cercano 2020, los 400 años del hallazgo de su venerada imagen, por medio una profunda conversión de la mente y el corazón, a fin de estar bien dispuestos a jurarla, desde el más humilde morador del NOA, hasta las autoridades civiles y eclesiásticas, como Abogada y Señora de este reservorio de fe y vida cristiana, como es el Noroeste argentino. Ella ha sido y sigue siendo, cada vez más, esa brillante estrella que orienta el peregrinar de generaciones y generaciones de argentinos por el camino del amor, la fe, la esperanza, la misericordia, la solidaridad, la amistad, el matrimonio entre varón y mujer, la familia, la paz, el diálogo, la fraternidad, la unidad, la justicia, la inclusión, el encuentro, el respeto, la vida y el perdón”.

Actividades para el jueves 5 de mayo
9.00- Rezo de Laudes.
9.30- Descubrimiento de placas.
10.00- Solemne Eucaristía en la Catedral Basílica concelebrada por los Obispos del NOA.
19.00- Homenaje a María: Recital de música cristiana en la Catedral Basílica y procesión de antorchas.

21.00- Traslado de la Imagen bendita a su Camarín como se hiciera cien años atrás.

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA
Queridos Devotos y peregrinos:

                                                Nuevamente nos ha convocado el amor que tenemos a nuestra Madre del Valle. En esta oportunidad para celebrar los 100 años del Camarín que le regalaron nuestros antepasados con ocasión de las bodas de plata de la coronación pontificia de su sagrada imagen, que, desde el 5 de mayo de 1916, se custodia en la urna que preside tanto el Santuario y Catedral Basílica, como el mismo Camarín.

            Cabe destacar que la finísima urna fue obsequiada personalmente por la señora Adelia Harilaos de Olmos, quien financió la construcción de muchos templos en Buenos Aires y algunos conventos; y, por eso, ocupa un lugar importante en la historia de la Iglesia, en Argentina. Hoy, algunos descendientes de los que peregrinaron en aquella oportunidad, están participando en este acontecimiento de piedad cristiana y de compromiso evangelizador.

            Antes de proseguir, doy mi cordial bienvenida a mis hermanos los obispos del NOA, a los sacerdotes de la diócesis y a los que nos visitan, a los señores y señoras gobernadores del NOA, a los intendentes que representan a distintos municipios del NOA, a los peregrinos y a todos los que concurrieron a esta celebración del centenario. Muchas gracias por su presencia. La Virgen del Valle los siga cobijando en su regazo maternal y animando a vivir con alegría según las enseñanzas y ejemplos de su Hijo Jesucristo.

            La presencia de los obispos, gobernadores e intendentes se debe a que hoy, desde las 9 hs a las 17 hs, estuvimos reunidos en una intensa jornada de trabajo, reflexionando, a la luz de la encíclica ‘Laudato Si’, acerca del cuidado de ‘nuestra casa común’, la tierra.

            Cada vez más la humanidad va tomando conciencia del mal manejo que estamos haciendo de ella; es por ello que los que seguimos a Jesucristo no podemos hacer caso omiso de la problemática, ya que la tierra se nos ha confiado como don y tarea. Don para ‘disfrutar y compartir’, y tarea para ‘cuidar y mejorar’. Las futuras generaciones tienen derecho a una tierra habitable y sustentable. En el último siglo la humanidad ha manoseado, maltratado y dañado severamente al planeta como nunca desde la creación del mundo, más aún, muchos sabemos que hasta lo podemos aniquilar, sin dejar vestigios de vida alguna. ¡Cuántas acciones y decisiones que complotan contra el amor providente del Creador!

            ¡Qué hermoso y fecundo modo de terminar nuestro trabajo a los pies de nuestra Bendita Madre Celestial! A Ella le confiamos nuestros sueños y concretas decisiones a implementar en las respectivas provincias, sobre todo, por medio de una explícita e incansable educación ciudadana que deberá sensibilizar y hacer conocer la gravedad de la situación, a fin de que cada uno y la sociedad toda se ocupe de la cuestión, pues el ‘enfermo está grave y con pronóstico reservado’.

            La primera lectura tomada de los Hechos de los Apóstoles nos presenta a san Pablo anunciando a Jesucristo a los cultos Atenienses, a quienes trata de ganárselos con sagaz oratoria y argumento.

Parte de las fortalezas que encuentra en ellos: “son respetuosos de la divinidad” (Hch 17,22), pues adoran hasta “al Dios desconocido” (Hch 17,23); y como dijo algún poeta griego “en Él vivimos, nos movemos y existimos porque somos de su linaje” (Hch 17,28). Y, a partir de esto toma pie para proclamarles que él vino para “anunciarles a ese Dios que adoran sin conocer” (Hch 17,23). Es el único Dios “que hizo el mundo y todo lo que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas,ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas.El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar,con el fin de que buscasen la divinidad y la encontrasen” (Hch 17,24-27).

            Esta enseñanza, muy bien compartida por los atenienses, nos ilumina y fundamenta la labor realizada hoy, ya que la tierra no nos pertenece; nos ha sido dada al servicio de nuestra vida y confiada a nuestro cuidado. Pero de todo tendremos que dar cuenta. Ya lo dice el cantautor Carlos Carabajal: “La vida me han prestado y tengo que devolverla, cuando el Creador me llame para la entrega”.

            Continúa el texto bíblico: “Si somos del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano”. ¡Cómo contrasta esta verdad con la habitual conducta consumista y manipuladora del ser humano que todo lo quiere a su medida, incluso al mismo Dios!

            Todo venía bien en la predicación de Pablo, pero cuando llegó al fundamento de la fe, que debería ser exigido por una inteligencia lógica y libre de pasiones, a fin de que la criatura humana pueda dar su adhesión total e incondicional, cual es el de la Resurrección de Cristo de entre los muertos, los atenienses, como muchos contemporáneos nuestros, le replicaron: “Tú estás desvariando; otra vez te escucharemos…, aunque unos pocos creyeron” (Hch 17,32).

            La clave para la comprensión auténtica y vinculante del mensaje de Cristo nos lo dio el texto del Evangelio de san Juan: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden comprender. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que ha oído, y les hará saber las cosas que habrán de suceder. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y se lo hará saber” (Jn 16,12-14).

            Este Espíritu Santo es el que fecundó con la Gracia el seno de la Virgen María y la hizo Madre del Resucitado. Este Espíritu Santo es el que iluminó, purificó y motorizó con el fuego del Amor a la Iglesia naciente. Este Espíritu Santo les dio sabiduría, paciencia y fortaleza a tantos mártires de la fe. Este Espíritu Santo acompaña e inspira la generosa entrega de los discípulos-misioneros. Este Espíritu Santo sostiene, entusiasma, capacita y santifica a tantos laicos que se juegan, día a día, por hacer presente el Reino de Dios en medio de los desafíos de la realidad temporal, sin claudicaciones ni críticas destructivas, sino con viva, paciente y serena esperanza que les viene de Jesucristo Resucitado.

            Los invito, por tanto, a que volvamos nuestra mirada confiada a la querida Madre del Valle, cuya imagen hace 125 años recibió coronación pontificia, y nos encaminemos decididamente a celebrar, en el ya cercano 2020, los 400 años del hallazgo de su venerada imagen, por medio una profunda conversión de la mente y el corazón, a fin de estar bien dispuestos a jurarla, desde el más humilde morador del NOA, hasta las autoridades civiles y eclesiásticas, como Abogada y Señora de este reservorio de fe y vida cristiana, como es el Noroeste argentino. Ella ha sido y sigue siendo, cada vez más, esa brillante estrella que orienta el peregrinar de generaciones y generaciones de argentinos por el camino del amor, la fe, la esperanza, la misericordia, la solidaridad, la amistad, el matrimonio entre varón y mujer, la familia, la paz, el diálogo, la fraternidad, la unidad, la justicia, la inclusión, el encuentro, el respeto, la vida y el perdón. Por eso, Ella ya es patrona nacional del turismo, patrona de los paracaidistas, patrona de los algodoneros, patrona de la Diócesis de Añatuya, vice patrona de la Diócesis de La Rioja, patrona del festival de Cosquín y, por cierto, ya varias veces jurada patrona de las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja y Catamarca.

             “A Ti, Virgen Morena del Valle, volvemos nuestros corazones necesitados de amor para que los sanes y los renueves a fin de que podamos amarnos los unos a los otros como tu amadísimo Hijo nos ama, y así poder construir una verdadera patria de hermanos y ciudadanos, donde siempre haya cabida para todos”. Amén.

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