Un grupo de presos mendocinos construyó durante varios días un túnel en la principal cárcel provincial, el cual fue finalmente advertido por agentes penitenciarios, lo que evitó un escape masivo. El hallazgo se produjo en la tarde de ayer en el módulo 2 del complejo San Felipe, luego de rastrillajes de seguridad lo que permitió desarticular el plan de evasión.
Según explicó el titular del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, el túnel medía dos metros y los internos intentaban ganar unos 30 metros para salir hacia el norte, rumbo a la calle lateral del complejo, denominada Plantamura.
Desde hacía un par de días que circulaba un rumor de una posible excavación en ese sector de la cárcel. Tras las tareas de control oficial se logró dar con el hueco secreto de dos metros donde cabía una persona, pero con una recámara con el doble de capacidad, donde se hallaron 20 bolsas de tierra, las cuales se iban llenado a medida que avanzaba el trabajo hormiga, y diversas «chuzas», armas de elaboración casera, con las que realizaban el agujero y les serviría para defenderse una vez en libertad.
«La boca del túnel está en un espacio común, que permite a diario el acceso a unos 250 internos. Los principal es que se trabajó en un operativo para descubrir esta situación, porque el trabajo de los reos estaba muy bien pensado», agregó Orellana, quien destacó que se podría haber producido una fuga masiva, ya que el pasadizo, que comenzaba al lado de una tela de cierre, tenía también una orientación hacia los jardines de acceso a los patios de visita que limitan con el fondo del Tiro Federal.
Una vez detectada la profunda excavación se alertó a las autoridades judiciales, para que la Unidad Fiscal de Capital comenzara a investigar el hecho, luego de los peritajes de Policía Científica. La fiscal de Capital María de las Mercedes Moya se encuentra liderando las pesquisas y hasta ahora no han sido identificados los responsables del intento de fuga del penal provincial.
No es la primera vez que se producen escapes e intentos de fuga a través de túneles en la principal Penitenciaría Provincial, que agrupa a los complejos Boulogne Sur Mer y San Felipe, sobre todo porque se trata de un edificio antiguo, construido a comienzos del siglo pasado. El último intento de evasión por un pasadizo secreto fue a fines del 2012, donde los internos lograron hacer un hueco de tres metros. Uno de los casos más resonantes de fugas efectivas bajo esta modalidad se produjo hace 10 años cuando logró huir una docena de internos acusados de homicidios y delitos graves.
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