Carlos Varela y Yoyo Servantes en el Cumple Escuela EPET 75 Años 15 de Noviembre de 2011

Hoy quiero recordar a un gran amigo y compañero de innumerables reuniones y momentos agradables que compartimos. Por sobre todas las cosas debo recordar que cuando llegué a Tinogasta, allá por el año 1963, en el mes de junio, invierno crudo de esos tiempos, él me estaba esperando a la llegada del tren y en su automóvil me llevó hasta el hotel España, donde él me había reservado una habitación, gesto este que se lo pude agradecer en reiteradas oportunidades. Nunca terminé de pagar esa gauchada.

En esa época no había teléfono, Carlos era un radioaficionado y con su LU 3RH se conectaba con todo el país y países limítrofes. Yo tenía un tío que también era radioaficionado y se comunicaban permanentemente. De esa forma primero descubrí su voz con las interferencias normales de la radio y luego de conocerlo personalmente y compartir más de 50 años la vida que pasamos en este Tinogasta que nos adoptó tanto a él como a mí y muchos que llegaron a esta tierra y se quedaron para siempre.

Famoso y reconocido por sus «Granitos de uva» que se publicaron por muchos años en diario La Unión, que a muchos funcionarios y políticos de turno por sus dichos y comentarios les caían mal y otros se disgustaban. Decía verdades y nadie se debe molestar en esos casos; muy por el contrario, se debe receptar lo que se dice, analizarlo y luego aprovechar lo que puede ser útil para la comunidad.

Ese hombre era Carlos Varela, decidor de verdades, por muchos años corresponsal de La Unión. Estaba en todo o casi todo lo que dependía del movimiento en la comunidad tinogasteña.

Un día se nos fue de este mundo con la nostalgia de haber vivido un Tinogasta grande de las décadas del ’60, ’70 y ’80 y deseoso de volverlo a ver como entonces.

Se fue sin concretar sus deseos, a pesar de que siempre aportaba ideas que expresaba con el objeto de mejorar las cosas.

Carlos Varela, gracias por todas las enseñanzas que nos dejaste. Te recordamos con afecto, amigo de siempre.

En un tiempo en Tinogasta
solía vivir un señor
que sin ser tinogasteño quería
para esta tierra lo mejor.

Carlos Varela se llamaba
y de San Antonio llegó
y por amor a esta tierra
para siempre se quedó.

Hizo mucho por el pueblo
que con cariño abrazó
y en los últimos tiempos
andaba muy renegozo el varón.

Que las tabas le fallaban,
solía decir con razón,
porque para andar algún trecho
debía usar un bastón.

De esa forma él andaba
y hasta el café se llegaba
a compartir con los amigos
en la mesa que se formaba.

Allí encontraba el presente
de su Tinogasta amada
y él alguna idea dejaba
para el futuro que lo desvelaba.

Era un hombre humilde
sencillo, gaucho y servicial
corresponsal de diario La Unión
y maestro de la escuela Industrial.

Compartiendo los granitos de uva
el camino seguiremos andando
y aunque el tiempo todo lo devora
te seguiremos recordando.

Pedro José Olmos
DNI. 7.007.635

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