Las Fuerzas Armadas sirias detuvieron este jueves por primera vez en 15 días sus bombardeos y ataques de artillería contra los barrios de la norteña ciudad de Alepo controlados por rebeldes e instaron a los insurgentes a aprovechar la relativa calma para entregar sus armas, informó una ONG opositora.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que cuenta con una red de informantes en Siria, señaló que no documentó ningún ataque aéreo ni disparo de artillería contra la mitad este de la ciudad, que desde fines de 2012 está controlada por grupos rebeldes, algunos de ellos vinculados a Estados Unidos.

El Ejército sirio, con apoyo aéreo de Rusia, inició una ofensiva para reconquistar toda Alepo el 22 de septiembre pasado, luego del colapso de una tregua con los rebeldes que había sido negociada y mediada por Washington y Moscú.

La operación elevó al máximo las tensiones entre las dos potencias y llevó a Estados Unidos a suspender toda cooperación con Rusia en Siria, alejándose así aún más la posibilidad de pacificar el país tras cinco años y medio de una guerra que ya dejó unos 300.000 muertos y 12 millones de refugiados o desplazados.

Después de la medianoche, se registraron combates entre los efectivos gubernamentales y grupos rebeldes e islámicos en el barrio de Bustan al-Basha, en el casco antiguo de Alepo, dijo el Observatorio, que tiene su sede en Londres.

La agencia de noticias estatal siria SANA dijo que soldados llevaron a cabo una «veloz» operación contra posiciones rebeldes en Bustan al-Basha y tomaron control de varios edificios.

Varios insurgentes fueron muertos o heridos, y el resto huyó, agregó SANA, que citó a una fuente militar no identificada.

El Ejército sirio anunció el miércoles que había decidido reducir los bombardeos y los disparos de artillería «contra posiciones terroristas» en Alepo para permitir la salida de los ciudadanos que así lo desearan a lugares seguros.

La Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas sirias explicó, en un comunicado, que el objetivo era «mejorar la situación humanitaria de los civiles, tomados por los terroristas como rehenes y escudos humanos».

Según datos difundidos por el Observatorio, al menos 456 civiles han perdido la vida en Alepo por la violencia desde el fin de la tregua en todo el país, el pasado 19 de septiembre.

La ONU advirtió ya que Alepo vive la peor crisis humanitaria de toda la guerra en Siria y que unas 275.000 personas que están atrapadas en los barrios el este de la ciudad necesitan alimentos y medicamentos de manera urgente, por lo que ha urgido a las partes a adoptar una nueva tregua que permita distribuir ayuda.

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