El Ministerio de Obras Públicas de la Provincia trabaja en un nuevo informe técnico con la intención de consultarle a la Universidad Nacional de Tucumán sobre cuál puede ser la mejor alternativa para reparar el Estadio Bicentenario, que este año cumplirá ocho años de inaugurado y dos de clausurado. El ingeniero a cargo, Alejandro Casen, reconoció que “es muy probable” que algunas partes deban ser demolidas, aunque no precisó cuándo ni cómo se hará la obra. Insisten en que por los conflictos judiciales que hay al respecto es imposible avanzar en una reparación.

Con la intención de mostrar el estado actual de la estructura, que ocupa ocho hectáreas de terreno en la zona oeste de la Capital, Obras Públicas organizó una recorrida de prensa por el Bicentenario. Aunque el dicho popular señala que una fotografía dice más que mil palabras, no habrá mil fotos que logren mostrar el estado de abandono y deterioro del Estadio.

Aunque la tribuna ubicada en la zona sur es la más afectada y sus daños saltan a la vista, la norte también tiene serios desperfectos y la platea este (descubierta) comenzó a deteriorarse con el paso del tiempo. El ingeniero Casen recordó que el principal problema es el asentamiento de la obra y detalló que si bien se trata de una reacción normal de las construcciones, ésta debería ser una reacción pareja y no puntual como ocurrió en este caso. Además, el paso del tiempo podría empeorar el panorama.

“Los daños están a simple vista y son problemas que se deben a la mala elección de los materiales, de poca resistencia o de mala calidad a la hora de hablar del hormigón; y a la mala ejecución de los terraplenes, en la que se incluye la compactación del suelo. Se puede ver que hay sectores que están más comprometidos. Los que tienen fundaciones profundas no tienen grandes daños como sí ocurrió con los que se fundaron sobre los terraplenes”, explicó.

En este sentido, agregó que estas conclusiones surgen del diagnóstico que dio la Universidad de Tucumán en 2017. “Creemos que se puede arreglar, pero creemos que hay lugares que es más conveniente demoler. La UNT sigue trabajando en eso, buscamos la mejor forma de restaurarlo”, precisó.

Sin embargo, tomó distancia de las declaraciones del intendente de la Capital, Raúl Jalil, y de su secretario de Obras Públicas, Eduardo Niéderle, quienes aseguraron que el Estadio podría ser reparado en cuestión de meses si es que pasaba a ser administrado por el sector privado.

“No debemos olvidarnos de que hay cuestiones judiciales que tienen que resolverse primero. En este momento no podemos precisar cuánto va a costar ni cómo se va a arreglar, porque no descartamos nada”, insistió el profesional, en alusión a las dos causas que Fiscalía de Estado tiene en contra de la empresa constructora Capdevila.

Derrotero

Inaugurado en noviembre de 2010, el Bicentenario sufrió a las pocas semanas el desmoronamiento de un buffet, que se terminó de demoler en agosto de 2011. El llamado “Coloso de la loma” fue rotulado ahora como “el Elefante Blanco catamarqueño” por los medios nacionales, en alusión al edificio ubicado en el barrio de Villa Lugano, en la Ciudad de Buenos Aires, que estaba destinado a ser un hospital pero fue abandonado en 1955, para luego ser ocupado por habitantes del lugar hasta el año pasado, cuando se anunció su demolición.

Por los daños, el Gobierno de la Provincia inició una demanda a Capdevila Empresa Constructora en la que reclamó inicialmente $36 millones de pesos por una serie de incumplimientos contractuales, en un expediente que tramita en el Juzgado Civil nº3. Al margen de esta denuncia, Fiscalía de Estado es hasta el momento la principal acreedora de la empresa, en un pequeño concurso de quiebra en el que le reclama el valor de $257 millones correspondientes al valor de la obra actualizado a 2017. En este caso, se espera que el Juzgado Comercial nº2 defina si es admisible el reclamo del Gobierno.

Explicaciones

El titular de la UDAI ANSES Catamarca, Fernando Capdevila, ex responsable de la empresa constructora dijo días pasados que no habían tenido oportunidad de concluir la obra cuando la gestión del ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral decidió inaugurarlo, y aseguró que las cifras que el Estado reclamaba en el concurso de acreedores eran “irreales”. Según mencionó, el Gobierno pretende condicionar a los jueces con sus exigencias y aseguró que el Bicentenario se mantiene cerrado “por capricho”. También reiteró que ya no forma parte de la empresa desde que llegó a la función pública.

Suspendida en el registro

El secretario de Gabinete, Francisco Mercado, explicó que la empresa Capdevila fue suspendida del registro de contratistas y proveedores del Estado. En declaraciones publicadas por el sitio web tn.com.ar el funcionario explicó que se tomaron todas las medidas administrativas posibles en contra de la empresa encargada de la construcción del Bicentenario. Además, recordó que se intimó a la empresa, se la multó y se ejecutó la garantía del Estadio. Sin embargo, dijo que el Fondo de Reparo está “intacto”.