A veces no hace falta hacer una fiesta estridente para generar que la gente se enganche. Discreta, austera pero efectiva, con Robbie Williams como el verdadero protagonista en el estadio Olímpico Luzhniki ante 80.000 personas.

Al artista lo acompañó Ronaldo quien, obviamente, ni se acercó al escenario a cantar, pero era el toque futbolero que se necesitaba. Junto a ellos apareció la bella Aida Garifullina, la cantante de ópera rusa que se sumó para uno de los hits del británico: Angel.

Las pantallas del estadio no solo transmitían lo que pasaba en la cancha. Sino que también subtitulaban la canción en inglés para que los rusos pudieran seguir el tema. (No sucedió lo mismo, luego, cuando Vladimir Putin, el premier local, dio el discurso de inauguración; en cambio, Gianni Infantino la rompió hablando en varios idiomas).

De rojo furioso, conocedor de cantar ante multitudes, el británico manejó los tiempos de una fiesta chica, pero que tuvo sus momentos de emoción.