El defensor del Barcelona español le dio de cabeza, en el minuto 73, el gol del triunfo y el paso a la siguiente fase a la Selección, que ahora espera por Bélgica o Inglaterra.

Después de la derrota en el debut con Japón (2-1), Colombia empezó a jugar finales para mantener viva la esperanza en el Mundial y no regresar tan pronto a casa.

Ganó contundentemente la primera frente a Polonia y este jueves se jugaba la segunda y más importante contra Senegal, pues se trataba de clasificar a octavos de final y ratificar el envión anímico y deportivo del equipo.

Los dirigidos por José Néstor Pékerman salieron convencidos de sus capacidades, pero sin perder el orden y labrando con paciencia el camino hacia los tres puntos, en un partido que no iba a ser fácil por las condiciones futbolísticas del rival.

En los primeros minutos ambos equipos se midieron y se cuidaron de no dar ventajas que pudieran terminar en anotación.

El protagonismo lo asumieron los nuestros y dieron el primer aviso. A Falcao García lo derribaron cerca al área senegalesa y el juez serbio Milorad Mazic sancionó tiro libre a favor de Colombia. Juan Fernando Quintero tomó el balón y, con efecto, lo envío al palo derecho del arquero N’Diaye, que despejó el peligro.

Sin embargo, en el minuto 16, aparecieron los fantasmas del debut con Japón. En el Samara Arena se sintió un silencio sepulcral, los miles de hinchas colombianos en las tribunas se tomaron la cara, no lo podían creer.

Dávinson Sánchez le sacó el balón a ras de piso a Sadio Mané en el área y el árbitro lo interpretó como penal. Afortunadamente para los intereses de la ‘tricolor’, el VAR intervino para hacer justicia y le señaló al central del partido que había sido un quite limpio. Tras la nueva decisión, volvió la algarabía y la fiesta a las tribunas.

En la cancha, Colombia se empezó a tomar confianza y los africanos salieron de contragolpe y apelaron al juego brusco para contrarrestar los ataques de los nuestros.

Esto fue aprovechado por Quintero, quien se hizo cargo de los balones parados para llevar peligro con su pegada al arco senegalés.

En uno de sus cobros, en el 24’, ‘El Tigre’ lo tuvo de cabeza pero, incómodo, la mandó por arriba de la portería senegalesa. No obstante, el juez de línea levantó la bandera para indicar que había fuera de lugar.

En el minuto 30, vino otro revés para la Selección. Pékerman tomó la decisión de sacar de la cancha a James Rodríguez, quien se resintió de su molestia en el gemelo izquierdo, e ingresó a Luis Fernando Muriel. Al ‘10’ se le vio visiblemente molesto por su salida y se llevó un estruendoso aplauso de la parcialidad colombiana. Así se fueron al descanso.

En los segundos 45 minutos, los papeles no se alteraron. Fue la Selección la que nuevamente asumió el protagonismo y se soltó más para atacar al conjunto africano, que seguía aplicado y recio en la marca.

Trece minutos después de haberse iniciado la parte complementaria, el Samara Arena se levantó para celebrar un tanto que no se daba en la cancha, sino en otra ciudad, en Volgogrado. Se trataba del partido que jugaban de manera simultánea Polonia y Japón.

Los polacos se fueron en ventaja con un tanto de Jan Bednarek sobre los nipones y clasificaba a Colombia a los octavos de final.

Entre tanto, la Selección seguía con paciencia buscando los caminos, hasta que en el 73’, el defensor Yerry Mina se volvió a elevar por el aire tras un tiro de esquina, y como con Polonia, abrió el marcador de cabeza.

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