En un duelo que estuvo marcado por la jerarquía individual de cada equipo, Boca no pudo esta tarde con el Barcelona, que lo goleó por 3 a 0 en el estadio Camp Nou y se quedó con la Copa Joan Gamper.

En la primera etapa, Malcom y Lionel Messi, a los 17 y 38 minutos respectivamente, marcaron para los locales, al tiempo que Rafinha, a los 21 del complemento, puso cifras definitivas.

En un encuentro amistoso donde ambos hicieron muchos cambios, quedó evidenciado la abismal diferencia entre los equipos.

El rosarino, que decidió tomarse una pausa en la Selección argentina, marcó un tanto con mucha jerarquía al definir de emboquillada ante la salida de Esteban Andrada, quien tuvo responsabilidad en el primer gol, pero también protagonizó varias tapadas importantes.

Boca, que colocó un mix entre habituales titulares y suplentes, quedó expuesto ante un rival que tiene una marcha diferente y que desequilibró más por jerarquía individual que por rendimiento colectivo.

A excepción de un remate de Sebastián Villa que dio en el palo cuando estaba por terminar la primera etapa, al conjunto dirigido por Guillermo Barros Schelotto le costó ser profundo, con juego asociado, sí se aproximó varias veces a través de la pelota parada.

En un partido donde hay poco para analizar, sobre todo porque quedó evidenciado una gran diferencia de jerarquía entre los equipos, tal como suele ocurrir en los últimos años cuando se enfrentan un poderoso de Europa y otro del continente americano, un punto positivo fue la labor de Andrada.

En el primer gol de Malcom, su remate potente pero no muy esquinado se le “escurrió” por abajo de su cuerpo, en lo que puede catalogarse como una floja reacción.

Sin embargo, tuvo varias intervenciones interesantes, entre ellas una doble atajada y un tiro que le desvió a Philippe Coutinho por arriba del travesaño.

Otro aspecto interesante para destacar fue la actuación del colombiano Villa, quien mostró una dinámica más que interesante, ante adversarios de mucha valía.

Uno de los puntos bajos de Boca fue la labor de Julio Buffarini, quien no pudo frenar a Malcom en el primer tanto y en el segundo, en vez de rechazar una pelota, se la devolvió a Messi para que este definiera ante la salida de Andrada.