“Barcelona, 30. Esta mañana se ha suicidado, disparándose un tiro, don Joan Gamper, fundador del F. C. Barcelona, y una de las personalidades deportivas más relevantes de Cataluña. El señor Gamper tenía cincuenta y cuatro años de edad, y era un hombre fuerte, robusto y de carácter expansivo y optimista. Aunque nacido en Suiza, residía en Barcelona desde hace treinta años. Se supone que lo que le ha impulsado a suicidarse han sido adversidades en sus negocios mercantiles”. La nota de prensa, fechada el miércoles 30 de julio de 1930, anunciaba así la muerte de Hans-Max Gamper Haessig, conocido en España como Joan Gamper, fundador del Barcelona FC en 1899.

La historia de su vida comenzó a contarse en dosis y no fue hasta principios de 2018 cuando lo que sólo eran datos biográficos se transformaron en el relato más pormenorizado de su vida, su obra, su padecer y su muerte tras el documental Gamper, el inventor del Barça, estrenado el pasado enero, en el que los familiares del hombre nacido Winterthur (Suiza), el 22 de noviembre de 1877 aceptaron participar y develar su reseña.

“Era un tema tabú, del abuelo no se hablaba en casa”, explicó su nieta Emma Gamper mientras que Xavier Gamper, otro de sus descendientes, recordó que “hasta que no cumplí 16 años no supe realmente quién era mi abuelo, qué había hecho y cómo había muerto (…) Fue mi madre quien me dijo ‘te lo cuento porque estos días se hablará mucho de tu abuelo y prefiero que te enteres por mí y no por el diario’“.

En aquella nota hay un error en un dato y nada de información que explique las causas del suicidio. Al momento de su muerte, Joan Gamper tenía 52 años, 8 meses y 8 días, en lugar de lugar de los 54 que indica aquel registro, y el porqué de su muerte se supo a cuentagotas con el paso del tiempo, lo que da cuenta del hermetismo que reinaba en derredor del caso.

Gamper, que había sido un destacado deportista amateur, fundó junto a un grupo de amigos el que llegaría a convertirse en el mejor club del mundo porque quería jugar al fútbol y en Barcelona, adonde residía, los pobladores practicaban poco o nada el deporte.

Joan, que era suizo por naturaleza pero catalán de corazón, fue un hombre de negocios, contador y periodista además de sus dotes como atleta (tenía récords nacionales suizos en los 800 y 1600 metros. También practicaba rugby y tenis). El primer acontecimiento que golpeó fuertemente su vida fue el castigo que recibió por parte del dictador Miguel Primo de Rivera, quien en 1925 lo obligó al exilio luego de un episodio ocurrido el 14 de junio de 1925 cuando en un partido entre Barcelona y un equipo llamado Júpiter se escucharon silbidos al Himno de España, algunos provenientes del sector que Gamper ocupaba en el estadio, suceso que llegó a oídos del dictador, quien mandó cerrar el Barça por seis meses y a su presidente a marcharse a su tierra natal.

Pudo, sin embargo, regresar tiempo después pero bajo algunos condicionamientos como, por ejemplo, no tener vínculo alguno con el club que había sido producto de su impulso, lo que lo sumió un en estado de profunda tristeza. Poco después, el colapso de la bolsa de Nueva York en 1929, donde se hallaba gran parte de su fortuna personal traducida en acciones, transformó la angustia en depresión.

Fue entonces que el 30 de julio de 1929 Joan Gamper tomó la decisión de quitarse la vida con un disparo en su piso de la calle Girona 4, en Barcelona.

Para entonces el fundador del Barcelona FC sufría serias presiones políticas por su férrea defensa del independentismo de Cataluña, una situación que le impedía desempeñarse públicamente con libertad. Fueron los jugadores del club quienes portaron el féretro de Gamper hasta el Cementerio de Montjuic donde yacen sus restos.

Su vida terminó a los 52 años, lo que le impidió ver lo que vendría después. Uno de los clubes más importantes en la historia del fútbol, una referencia indiscutida del fútbol artístico y jugadores formados allí para convertirse en los mejores del planeta. Los honores, sin embargo, le llegaron post mortem: una calle en Suiza y otra en España llevan su nombre. También la Ciudad Deportiva del Barcelona y el trofeo que hoy disputará su Barcelona ante Boca.

Son por estos días Manuel (85), Emma (68) y Xavier (60), sus nietos, quienes difunden su historia mientras Barcelona, el club que fundó (y luego presidió durante cinco ciclos) sólo para poder jugar al fútbol y estimular el desarrollo de ese deporte en la ciudad donde vivía, se transformó en entidad modelo de aquel sueño.