Hubo un disparo, una muerte y muchas dudas. Finalmente, la causa judicial por la muerte de Walter Olmos se cerró bajola carátula de “suicidio”.

Pero, al día de hoy, sus fanáticos se siguen preguntándose qué pasó en esa trágica madrugada del 8 de septiembre de 2002.

Aunque agotado por tanto trabajo, el cuartetero se encontraba en la cresta de la ola. Había cumplido apenas 20 años de edad. Y si bien arrastraba una historia de vida muy dura, tenía todo un futuro por delante.

Sin embargo, ese día, en la habitación 22 del Hotel San Cristobal Inn, dónde se preparaba para salir a hacer sus shows, decidió tomar un arma.

Según reconstruyeron los músicos que se encontraban con él en aquel momento, todo se trató de un juego que Olmos había comenzado apuntando contra otros de sus compañeros.

Una especie de Ruleta Rusa que no hubierapodido jugar de no contar con esa pistola calibre 22 que, paradójicamente, una semana antes le había regalado un allegado a la familia para que se protegiera.

Dicen que Walter pensaba que el arma estaba descargada. Que nunca quiso suicidarse, que sólo era parte de una broma. De hecho, minutos antes había llamado a su novia de entonces, Vanessa, para decirle que ni bien terminara los tres shows que tenía previstos para esa jornada en Quilmes, Berazategui y La Plata, iba a ir para su casa a prepararle el desayuno.

Sin embargo, el arma tenía una bala en la recámara. Olmos salió del baño y se recostó en la cama. Al rato sonó un disparo. Y, cuando sus compañeros pudieron reaccionar, ya era tarde. Había un charco de sangre. Y Walter estaba muerto.

La gloria le había durado apenas un par de años. Nacido en Catamarca el 21 de abril de 1982, en pleno conflicto armado por las Islas Malvinas, Walter tuvo una infancia en la que reinaron las carencias.

Fue el primero de los nueve hijos de Noemí, una muchacha de condición muy humilde que lo dio a luz con apenas 15 años. Así que no le quedó más remedio que criarse en la calle, peleando contra todo tipo de adversidades para poder llevar algo para comer su casa.

Lo cierto es que, cuando las changas no alcanzaban y la ayuda no llegaba, Walter optaba por salir a robar alimentos. Fueron todos hurtos menores, según relató él mismo en varias entrevistas. Sin embargo, estos le valieron un par de entradas en la comisaría. Y, finalmente, con 13 años terminó internado en un instituto de menores.

Fue allí dónde Olmos escuchó por primera vez a Carlos “La Mona” Jiménez. Y, sin saberlo, el ídolo cuartetero se convirtió en una luz en su camino. Porque fue en ese momento que Walter decidió que quería cantar y ser famoso. Y se encomendó a la Virgen del Valle de Catamarca para que lo ayudara a lograr su objetivo.

A los 16 años, cuando finalmente salió del instituto, Walter comenzó a cantar en lugares pequeños, a cambio de comida. Y, después, formó parte de una banda de cuarteto catamarqueña llamada Los Bingos, con la que empezó a crecer profesionalmente. Pero, sin duda, su golpe de suerte llegó de la mano de Rodrigo Bueno, quien al escuchar un tema suyo en un boliche preguntó de quién se trataba y decidió convertirse en su padrino artístico.

Junto al “Potro”, con quien grabó en vivo el tema Por lo que yo te quiero, Walter empezó a recorrer el país. Y el mismo Rodrigo, hasta el día de su muerte, el 24 de junio de 2000, lo presentó sobre todos los escenarios como su “heredero”.

Este espaldarazo le permitió a Olmos lanzar su carrera solista, con álbumes como A pura sangre (2000), De Catamarca al mundo (2001) y La locomotora (2001). Y, emulando a su padrino, logró llenar en más de una oportunidad el mítico estadio Luna Park. Así que todo indicaba que, el camino que había dejado trunco su padrino, lo continuaría él. Pero no fue así.

En esa madrugada en la que sólo deseaba que llegara el momento de estar en su casa, el arma que él creía descargada se disparó sobre su sien. Y su futuro promisorio se esfumó en un instante, dejando una duda eterna entre sus fans que, al día de hoy, todavía lo siguen extrañando.