A Mikaela Rojas le dicen la “Pequeña Gigante” y el apodo la describe a la perfección. Porque a pesar de su baja altura y de sus 15 años, no sabe lo que es rendirse. Lo demostró en su debut en los Juegos Olímpicos de la Juventud y protagonizó una gran actuación.

Tras perder por golden score en los cuartos de final de la categoría hasta 44 kilos, la judoca catamarqueña cayó en el combate por el bronce por ippon ante la croata Ana Puljiz y quedó afuera del podio.

“Se me complicó el último combate, pero me voy contenta porque dejé todo lo que tenía. Ahora voy a seguir trabajando. Ésta fue una experiencia enorme. No puedo explicar la emoción que siento por lo que viví en estos Juegos. Que la gente me aliente y me diga ‘Vos podés’ es muy impresionante”, contó Rojas con la voz quebrada por la bronca de la derrota, pero también por la alegría de haber cumplido su sueño de ser olímpica.

La catamarqueña venció en el debut por ippon a Houda Faissal (Djibouti) y en cuartos perdió por ippon en golden score con la venezolana Marìa Giménez.

En el repechaje, superó por ippon a la rumana Giorgia Hagianu y por acumulación deshidos (penalidades) a la española Eva Pérez Soler, antes de perder en el combate por el bronce.

Más allá de la derrota, se llevó la ovación de la gente y el gusto de haber recibido el apoyo de una persona muy especial para ella. “Paula Pareto es mi ídola, mi modelo a seguir. Y antes del combate, yo tenía unas dudas, unos problemas con unos agarres y ella vino y me ayudó. Fue increíble”, contó Mikaela.

Fue subcampeona panamericana Sub 18 en Cancún, el año pasado. Y es la bicampeona argentina de esa categoría, con mucha menor edad. Su futuro es enorme.

Clarin