El magnate Paul Allen, cofundador de Microsoft y dueño de los Seahawks de Seattle, murió este lunes en Seattle, debido a complicaciones con un linfoma non-Hodgkin. Hace apenas dos semanas había anunciado que estaba recibiendo tratamiento. La enfermedad le había sido diagnosticada en 1983, aunque había entrado en remisión.

Así lo confirmaron en su cuenta de Twitter, con una foto suya y una de sus frases: “Mientras trabajemos juntos, con urgencia y determinación, no hay límites a lo que podemos conseguir”.

Mediante Twitter, Allen informó que tenía un linfoma distinto al relacionado con la enfermedad de Hodgkin, y había asegurado que estaba dispuesto a luchar agresivamente contra el padecimiento.

Mensaje de Paul Allen publicado el 1 de octubre, alertando sobre el cáncer que padecía.

Pese a permanecer siempre a la sombra de su socio y amigo desde la adolescencia, Bill Gates, Allen era un apasionado de la informática y fue una figura clave en la creación del imperio Microsoft en 1975.

Allen estudió en la escuela de Lakeside, un instituto privado de Seattle, donde se hizo amigo de Bill Gates, quien a pesar de ser tres años más joven compartía un interés común por las computadoras.

Juntos fundaron Microsoft en 1975, y Allen fue un actor fundamental en el acuerdo para comprar un sistema operativo llamado QDOS por 50.000 dólares, el que dio inicio a MS-DOS.

En 1983, el empresario tuvo que renunciar a la compañía cuando se le disgnosticó la enfermedad de Hodgkin, un cáncer del sistema linfático, que logró remitir tras varios meses de tratamiento y un trasplante de médula ósea.

Regresó a Microsoft en 1990, y la abandonó definitivamente en el 2000. Con el dinero logrado con la empresa de software, Allen creó junto a su hermana Jody el conglomerado Vulcan Inc, con sede en Seattle, que se encarga de gestionar sus inversiones privadas y sus tareas filantrópicas.

Allen fundó también un fondo de capital de riesgo especializado en servicios de cable y banda ancha, y participó en más de 140 empresas. Fanático de los deportes, era asimismo dueño de los Portland Trail Blazers, equipo de la NBA, y de los Seattle Seahawks, que compiten en la NFL.

Según la revista Forbes, con una fortuna valorada en 21.700 millones de dólares, el fallecido, nacido en Seattle en 1953, era la cuadragésima cuarta persona más rica del mundo.

Como todo buen millonario, destinaba gran parte de su fortuna a las donaciones. Su trabajo filantrópico incluye la creación de organizaciones dedicadas a la investigación como el Instituto Allen por la Ciencia del Cerebro, el Instituto para la Inteligencia Artificial y el Instituto de Ciencia Celular

Una de las instituciones a las que más dinero legó fue a la Universidad de Washington. En los años 80 aportó casi 18 millones de dólares para la construcción de una nueva biblioteca con el nombre de su padre, Kenneth S. Allen.

En 2003, donó 5 millones de dólares para establecer el centro de artes visuales Faye G. Allen, en honor a su madre. En 2004 fue completado el Centro para la Ciencia y la Ingeniería de la Computación Paul G. Allen, al que donó la suma de 14 millones de dólares, siendo quien más contribuyó en tal proyecto. Desde hacía años colaboraba con la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, a la que donó 3,2 millones de dólares.