El 10 de noviembre de 2014, Gloria Kraemer ingresó a quirófano para una operación programada de hemorroides en un hospital de Bahía Blanca.  Tras la intervención, sufrió dolores abdominales que la hicieron entrar en pánico y llamar a las enfermeras. Ante el estupor de familiares y amigos de la paciente, el propio médico que había ordenado la cirugía, reconoció que, por error, le había extirpado la vesícula.

El juez bahiense evaluó como agravantes el hecho de que el condenado sea un profesional de la salud, que las lesiones, consideradas gravísimas, fueron más dañinas que las previstas y todo en un marco de una operación que no se consideraba de urgencia. Como contrapartida, valoró que Caviglia carecía de antecedentes y su conducta posterior de reconocer el error.

Esta postura del médico no conformó a la paciente quien ante Ares declaró que lo que más le dolió fue que no le pidiera perdón. “Solo se lamentó por su carrera, su familia y no por mí situación”, remarcó Kraemer sobre Caviglia, por entonces, jefe del servicio de cirugía del hospital Dr. Raúl Matera, donde se realizó la fallida intervención quirúrgica.

La mujer había realizado previamente una consulta con otro profesional quien le diagnosticó hemorroides congestivas internas y externas y la derivó con Caviglia. Tras confirmar la opinión de su colega, dispuso que habia que operarla y prescribió la orden de internación para el 10 de noviembre de 2014.  Los problemas comenzaron cuando, tras la intervención, la paciente, además de las dolencias que habían motivado su consulta, comenzó a sufrir “profundos dolores abdominales”.

“Péguenme una trompada”, le dijo Caviglia a los familiares y amigos de Kraemer, tras reconocer el error cometido.  En la fiscalía, Kraemer reveló que a raíz de la operación de vesícula se le habían generado una hernia que le estrangulaba el intestino y unos quistes con agua. Caviglia se ofreció a operárselos, pero la mujer se negó.

“El día de la operación yo tenía una compañera de cuarto, que se operaba de vesícula y yo le informé que me operaba de hemorroides. Ella entró a la sala de operaciones antes que yo. Luego entré yo y ella escuchó que me iban a operar de vesícula a mí y les avisó que yo me tenía que operar de hemorroides. Pero no le hicieron caso” relató.

Contó que mientras la llevaban, sobre la camilla llevaba un sobre papel madera con su historia clínica y la indicación para operar de hemorroides. Agregó que cuando su hija le preguntaba al camillero cuánto duraría la operación, le respondía con evasivas y le dijo “cerca de dos horas”. Tras conocerse el error, le contó que en el servicio todos se reían y bromeaban por el equívoco. 

“A mí me faltó la palabra perdón. Si esta palabra hubiera existido, yo no hubiera iniciado todo esto”, reconoció la mujer en la fiscalía, donde manifestó su temor por tener que volverse a operar, de hemorroides y de la hernia. “Vivo descompuesta, con mucho dolor abdominal” describió. 

Al fallar, el juez Ares calificó de “negligente y en violación a los deberes a su cargo”. Para el magistrado correccional bahiense Caviglia “debió confirmar verbalmente con la paciente, antes de la inducción de la anestesia, su identidad, el tipo de intervención prevista, el lugar anatómico de la intervención y si estaba firmado el consentimiento”. Además le reprochó no haber revisado la histora clínica “ni su propia orden de internación y cirugía o consultado a algún familiar de la paciente”.