Cargar combustible es una de las prácticas que más dolores de cabeza viene generando en la población, y es que cada vez que se pasa por el surtidor queda en claro el impacto de la inflación en uno de los productos necesarios e imprescindibles para movilizarse.

De diciembre a diciembre, el precio de la nafta ya acumula un aumento del 77%, y nada garantiza que ese sea el aumento que cierre el año.

Tomando como referencia el valor que tenía la nafta súper a fines del año pasado, se puede comprobar el impacto que tuvo la inflación, ya que de $23,63 pasó a costar $41,99 por litro.

Hoy llenar un tanque promedio de unos 40 litros puede generar una erogación de aproximadamente $1.679, claro que tomando como referencia el valor de la nafta más económica del mercado.

Sin embargo, cada vez son menos los que optan -o más bien- a los que les alcanza irse con el tanque lleno. Según comentaron algunos trabajadores de playa de estaciones de servicio locales, el promedio de venta hoy es de entre $500 y $1000; y son pocos los que piden la carga completa, a menos de que se espere un nuevo aumento.

Las preferencias también se relacionan con el precio y resulta que en el último año casi la totalidad de los conductores se volcó nuevamente a la nafta súper y dejó de lado los combustibles más refinados; cuya diferencia entre uno y otro ronda entre $8 y $9 por litro.

Ese 77% no es un dato menor, ya se desprende que los aumentos en los combustibles casi duplicaron a la inflación, que en promedio ronda el 40%, según las mediciones oficiales.

Si bien el aumento en el valor de los alimentos y los servicios es una de las cuestiones que más preocupa, el aumento del combustible es el responsable del coletazo en el resto de los precios.

Pero sin dudas, la evolución en su valor es una cuestión más que preocupante. Si la memoria se remonta a ocho años atrás, se puede comprobar que la nafta súper aumentó más de ocho veces su valor.

En diciembre de 2010, el precio de la súper era de un dígito, $4,43, por lo que tomando como referencia los $41,99 actuales, el resultado es que aumentó un 850%. A diciembre de 2014, el valor del mismo producto era de $12,45, por lo que en los últimos cuatro años el aumento fue de un 240%.

Los combustibles no solo dieron un salto increíble estos años, sino que particularmente en 2018, se registraron 16 aumentos hasta la fecha.

Pero, y pese a que quedó descartado –por el momento- el aumento esperado para diciembre, nada garantiza que los precios no se vuelvan a actualizar.

Luego de que el Gobierno nacional decidiera dar por finalizado el acuerdo con las petroleras y se liberaran los precios, los aumentos galoparon. Años antes el valor de los combustibles requería de la autorización del Gobierno, previo acuerdo, y se registraba en promedio en forma mensual.

Pero, a partir de los cambios implementados por el presidente Mauricio Macri, desde diciembre del año pasado, hubo meses en que se registraron hasta dos incrementos en menos de 30 días.

La promesa de actualizar los precios, tanto subas como bajas, según el valor internacional del barril de crudo, no tuvo más que tres impactos positivos para el usuario, con reducciones de a centavos que pasaron inadvertidas.n

No baja por la devaluación

El justificativo de las empresas para no bajar los precios, tal como había prometido el Gobierno, frente una baja en el precio del petróleo, es que la nafta subió más que la inflación, pero menos que el dólar.

Desde el sector industrial justifican la negativa de bajar los precios por la depreciación del peso argentino, que según el sector podría en desventaja la producción, según publicó en un informe Clarín.

El sector defiende que el dólar en un año tuvo un aumento promedio del 120% (de $17,60 a $39,40 aproximadamente); mientras que la nafta lo hizo “solo un 77%”.