Se llama Daniel, tiene 29 años y un diploma en marketing. Además, se graduó de martillero público. Dice que su única religión es ir a ver a River. Su cáliz, la Libertadores.

Se llama Daniel. Tiene 57 años; 52, como hincha de River. Su familia hizo todo lo posible para que fuera de Boca, pero no había empatía cromática con los colores. “No me gustaban”, dice. Un vecino le presentó una alternativa de banda roja. Y se enamoró de ella. Pasión que forma parte de su herencia sentimental.

Daniel y Daniel son padre e hijo. Y trabajan juntos. “Mientras espero que me den la matrícula de martillero para ponerme una oficina, con mi viejo nos dedicamos a hacer pasacalles”. La empresa no podía tener otro nombre: Pasacalles Daniel. “Hacemos carteles de agradecimiento, de felicitaciones… De todo tipo”, cita el menor de los emprendedores e ideólogo del gracias extra large que actualmente pendula al ritmo del viento frente a la casa de Gonzalo Martínez, el hombre que cambió la historia de River y al que River le cambió la historia…

Daniel y Daniel Jr. son expertos en felicitar personas: abogados, médicos, quinceañeras… ¿Cómo no le iban a decir gracias, entonces, al hombre que -rezará por siempre el mito- pierde la cordura y parece destinado a ganarle siempre a Boca? El plan se resolvió rápidamente: había que colgarle un pasacalles. Hacer honor al emprendimiento familiar y exponer frente a la puerta misma de la casa del Pity Martínez un cartel extra large en señal de agradecimiento. Por sus dos voleas. Por la corrida en el Bernabéu, replicada en la fiesta del 23 de diciembre, la Nochebuena adelantada de Núñez. “Se me ocurrió ponerlo ahí. Pero no teníamos demasiados datos de dónde era la casa. Y me puse a investigar”, narra Daniel hijo. “Recordé que había tenido un problema con su auto frente a su domicilio. Buscamos esa noticia, ubicamos el lugar, nos fijamos si había postes como para poder colocar el pasacalles… y le dimos para adelante”, reconstruye el minuto a minuto.

“Pity, eternamente gracias por tus locuras. Hasta pronto”.

El mensaje era claro. Sólo faltaba colgarlo. La logística para la colocación fue estudiada en forma precisa. la fecha elegida, inmejorable: el 23 de diciembre, en la previa de los festejos por la Libertadores. “El domingo, antes de ir a la fiesta, pasamos y lo colgamos. Fue un día muy lindo y emotivo que disfrutamos junto a mi viejo y a un amigo con quienes vamos siempre a la cancha. Cuando terminaron los festejos, aunque estábamos cansados, quisimos asegurarnos de que el pasacalles continuara puesto. Por eso volvimos a la casa de Pity Martínez y vimos que estaba entero, intacto. Por eso nos volvimos tranquilos para Bernal Oeste, donde vivimos”, cita Daniel. “No sé si lo vio todavía, calculo que sí… Nos haría muy feliz que lo haya podido ver, je”.

El plan de la dupla era hacerle un mimo al corazón del hombre que llegó de Huracán en enero de 2015, y por el que River desembolsó 40.000.000 de pesos. Un futbolista de serpenteante nivel e irregular relación con la gente, aunque a estas alturas resulte increíble. Porque Gonzalo pasó de una celebración polémica en febrero de 2016, cuando harto de los murmullos les pidió silencio a los hinchas luego de convertirle un doblete a Quilmes, a ser el símbolo de las últimas victorias contra Boca y del River 2018 de Marcelo Gallardo. Pity resurgió de sus propias cenizas y se reinventó, aprovechando la confianza que le daba el entrenador. Un respaldo público que hizo que Gonzalo considere casi un padre futbolístico a MG.

“El pasacalles es un pequeño presente para él, porque se lo merece. Nos dio mucho a los hinchas de River. Fue resistido por los hinchas al principio, y me incluyo, pero el fútbol es así… La camiseta de River no es para cualquiera. Él nos demostró que estaba a la altura. Lo vamos a extrañar, pero sé que va a volver”, dicen a coro padre e hijo. Los hinchas, está claro, entendieron que la paciencia los premiaría. Y así fue. Llegaron las dos voleas a Boca, un gol en la Supercopa Argentina, otro con corrida en una final de Libertadores soñada… Locuras futboleras del Pity que merecieron hit… Y también un gracias de vereda a vereda.