Algunas indicaciones que ayuden a que nuestros lectores como enfrentarse con esta dura realidad y a tomarlo con calma y ser educado con las personas que están pasando por este momento y necesitan de la ayuda de otra persona.

Aunque la muerte es una etapa natural de la vida, sobrellevar la pérdida de alguien con quien habíamos formado un vínculo emocional es uno de los mayores retos que enfrentaremos.

Se le llama duelo al proceso emocional por el que pasa una persona cuando sufre una pérdida de algo o alguien muy querido.

El duelo es un proceso ya muy conocido y estudiado. Pero cada persona lo vive como único. Tan único como la relación que sostenía con su ser querido. Es por esto que, muchas veces, no sabemos cómo reaccionar cuando alguien más está viviendo un duelo.

¡Lo que no hay que hacer!
1 Inhibir la expresión de sentimientos y obligar a la persona que ha sufrido la perdida a asumir un papel determinado según los criterios propios de otra persona. Las frases «no pienses más en esto», «piensa en los demás», «no te preocupes», «tienes que ser fuerte», «no llores más», son además de imposibles inadecuados para poder apoyar a la persona. Debemos permitir que las persona tenga y exprese sus sentimientos sin transmitirle la sensación de que nos está defraudando.
2 Salir huyendo ante la mínima expresión de sentimientos dolorosos. Permitir y animar la expresión de sentimientos dolorosos es una de los factores clave en la ayuda de las personas que han tenido pérdidas.Es necesario el contacto físico como consuelo a la persona que experimenta esa aflicción.
3 Decirle a la persona que ha sufrido la pérdida lo que tiene que hacer. En cosas del dolor, el experto es el sufriente y es él el que tiene que hablar («Duelo que no se habla es duelo que no se cura»).
4 Decir «sé cómo se siente». Cada persona experimenta el dolor a su manera. Muestrale tu comprensión «entiendo que tienes que sentirte mal» e invita a la persona a que comparta sus sentimientos si es su deseo.
5 Decirle «llámame o ven a mi casa si te sientes muy mal o necesitas algo». Cuando uno se siente tan mal no suele tener ganas de llamar o visitar a nadie. No esperes a que a que te busque, toma la iniciativa y llámalo o visitalo.
6 Sugerir que «el tiempo cura todas las heridas». En el primer período de duelo, de 6 a 12 meses no suele cumplirse esa sentencia.
7 Ante la demanda de ayuda, delegarla en otros. Nuestra presencia, interés y preocupación genuina es lo importante. Y no tiene porque decir nada.
8 Intentar que la persona se dé prisa en superar su dolor. Cada persona tiene su tiempo y velocidad y las prisas no son buenas. El animar a la persona a ocupar el tiempo es una buena estrategia «por momentos», pero que simplemente aplaza y no soluciona el problema.
9 Retirar de la vista de la persona toda información referente al duelo, al dolor, la pérdida, la aflicción y el luto.
10 Aislar a la persona de su familia y fomentar o crear indisposición mutua. El duelo es un «asunto de familia» y es ésta la institución más importante para la recuperación de la pérdida de un ser querido.
11 Desentenderse de la persona en duelo. Debido a que el proceso de duelo es largo y toma su tiempo, las personas se suelen agotar de prestar su apoyo y consuelo. Acuerde con la persona afligida la cantidad y calidad de apoyo que le puede ser más útil. No interrumpa de manera brusca su apoyo.
12 Rechazar cualquier tipo de grupo de terapia de duelo. Una de las personas más adecuadas para ayudar a alguien en duelo es precisamente otra persona en duelo que ya haya avanzado un poco más.

¡Lo que hay que hacer!
1 Leer e informarse de todo lo relacionado con el duelo, la aflicción y el luto. Si no sabes que decir, pregunta: «¿cómo ha estado hoy?», «¿cómo va el día?».
2 Mantener los oídos atentos para escuchar el dolor, la tristeza, la rabia, la frustración , la soledad y todos los sentimientos que acompañan a la aflicción. Intente escuchar un 80% y hablar un 20%.
3 Permite y anima la expresión de los sentimientos de dolor y pérdida del ser amado, sin salir huyendo ante la expresión de los mismos. Aprende a sentirte cómodo con el silencio compartido en lugar de intentar hablar para animar a la otra persona. Permitele compartir los recuerdos del ser querido.
4 Presta indefinidamente, tus hombros, brazos y pecho como consuelo ante el ser humano que sufre.
5 No esperes a que el que sufre la pérdida te llame o te visite, hazlo tú. También puede ser muy útil tu ayuda en las tareas de la vida cotidiana.
6 Contribuye a que el apoyo y la comunicación de la familia sean los instrumentos más efectivos que faciliten la recuperación por la pérdida del ser amado.
7 Respeta las diferencias humanas en la expresión del dolor y la tristeza.
8 Estate atento a la presencia de reacciones anormales o distorsionadas del duelo.
9 Anima a la realización de todas las actividades necesarias para la promoción, mantenimiento de la salud y prevención de enfermedades.
10 Estimula y anima para la participación en grupos de autoayuda.

El duelo no tiene un tiempo determinado de duración. Es una experiencia muy personal, y por lo tanto, los tiempos de sanación son diferentes de una persona a otra. Sin embargo, se dice que cuando una persona continúa con la misma angustia y tristeza por más de un año, se podría beneficiar de ayuda psicológica. Esto se conoce como duelo crónico. Recuérdale a la persona que la ayuda profesional para estos casos existe.

¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso psicológico que se produce tras una pérdida, una ausencia, una muerte o un abandono. Es diferente para cada persona. Se pueden sufrir diferentes síntomas emocionales y físicos como: ansiedad, miedo, culpa, confusión, negación, depresión, tristeza, shock emocional, etc.

El dolor por la pérdida se puede experimentar no solo por la muerte, sino cada vez que en la vida tenemos una experiencia de interrupción definitiva de algo, de pérdida, de distancia que no podrá ser cubierta. La experiencia emocional de enfrentarse a la pérdida, es lo que llamamos elaboración del duelo, que nos conduce a la necesidad de adaptación a una nueva situación.

El duelo se trata de una herida y, por tanto, requiere de un tiempo para su cicatrización.

En general se habla de que en el proceso de duelo se distinguen varias fases, escalones que hay que superar, aunque ello no significa que en todos los casos aparezcan todos.

Conocer sobre el duelo y cómo apoyar a alguien que esté pasando por este duro proceso, lamentablemente, no lo hace menos doloroso. Pero si puede hacer que nos sintamos más capaces de gestionar nuestras emociones y de enfrentarnos a los grandes retos que la vida nos presenta.