En el peor año inflacionario desde 1991, el aumento de los precios durante 2018 fue del 47,6% promedio, pero el de los combustibles estuvo muy por encima de la línea general y llegó hasta casi el 70% de incremento. Y se prepara para otro retoque que empezaría a regir esta semana y significaría un alza del 3% al 5%.

La presión sobre el precio local de los combustibles, desregulado en octubre de 2017, responde al movimiento que hizo el dólar en los últimos días, al incremento del barril del petróleo Brent del 8% desde que arrancó febrero y a un nivel de inflación que no parece detener su marcha (se estima que este mes el Indec publicará un número superior al de enero, que fue de 2,9%).

«El crudo Brent el 5 de febrero estaba el US$62,70 y ahora está en US$66,20, y el dólar, que estaba en $38,10, ahora está cerca de $40 y eso hace que sea un 6% más ambos», explicó esta semana el vocero de la Confederación de Entidades de Comercio de Hidrocarburos, Gabriel Bornoroni, a Radio La Red.

Por su parte, la inflación importa porque impacta en el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) y se actualiza por trimestre (marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año).

«Esos tres elementos potencian una suba», evaluó Bornoroni. «Se habla de un 5%, pero no es oficial. Si sumamos aumento de impuestos, dólares y crudo Brent, se llegaría a ese porcentaje y la nafta súper pasaría a $39,50 por litro», sostuvo.

«Si baja un poco el dólar y el Brent, posiblemente el aumento sea del 1,5%, que solo impacte el impuesto», calculó.

El dólar finalmente cerró la semana a $40,21 luego de que el Banco Central volviera a convalidar una tasa más alta para le pago de Leliq, un conocido sacrificio que impacta negativamente sobre la actividad económica.