Esteban Righi murió esta madrugada en Buenos Aires a los 80 años. Prestigioso jurista, fue ministro del Interior del gobierno de Héctor Cámpora, y procurador general de la Nación en los primeros años de gestión kirchnerista. Sus restos son despedidos desde las 12 en la casa velatoria O’Higgins.

Dejó la función pública en 2012 en medio de la polémica por el escándalo con la ex Ciccone. El entonces vicepresidente Amado Boudou dijo que desde el estudio jurídico que Righi había fundado como abogado, le habían ofrecido aceitar contactos con los jueces federales. “Entendí que después de lo que había dicho el Vicepresidente, tenía que irme”, explicó años después en una entrevista.

Esteban Justo Antonio Righi nació en septiembre de 1938 en la provincia de Chaco. “El Bebe” le decían sus amigos. Se recibió de abogado y se especializó en derecho penal y en criminología. Tenía tres hijos y estaba casado con la abogada Ana García.

Con apenas 35 años, se convirtió en miembro del gabinete de Cámpora. “Ningún atropello será consentido. La policía tendrá la obligación de no reprimir los justos reclamos del pueblo, respetar a todos sus ciudadanos, considerar inocente a todo ciudadano mientras no se demuestre lo contrario y comportarse con humanidad, incluso frente al culpable”, aseguró en junio de 1973 en un discurso recordado ante la cúpula de la Policía Federal.

Años después se exilió a México en medio de la cruenta dictadura que tomó el poder en la Argentina. Gracias a su relación con Alberto Fernández, conoció a Néstor Kirchner, quien lo eligió como procurador general en 2005. Tenía previsto dejar la oficina del Ministerio Público a los 75 años, pero debió hacerlo un año antes: no soportó que pusieran en duda su buen honor y el de su familia.

Una vez que dejó la Procuración (fue reemplazado por Alejandra Gils Carbó) regresó a su estudio. Además, le dedicó más tiempo a una de sus pasiones, la actividad académica, con charlas y clases especiales principalmente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde fue titular de una cátedra de derecho penal desde 1983, director de posgrado, director de postdoctorado y jurado de concursos docentes. En 2016, la UBA lo declaró profesor emérito.

Escribió tres libros. Asimismo, fundó y dirigió la revista “Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal”, al tiempo que escribió numerosos ensayos –publicados en Latinoamérica y Europa- y trece libros. En el año 2016 recibió el Premio Konex por la categoría “Derecho Administrativo, Tributario y Penal”.

Su partida generó la reacción de muchos dirigentes. El actual procurador, Eduardo Casal, manifestó el pesar de la institución a través del sitio oficial de los fiscales. Aníbal Fernández, Alejandro Vanoli, Daniel Filmus, Carlos Tomada, Julio Piumato fueron algunos de los que enviaron sus condolencias a la familia y lo recordaron con tristeza en redes sociales.