Los Países Bajos ha estrenado sus dos primeros tramos de carretera con paneles solares encima del asfalto, una tecnología costosa pero que aplicada a gran escala puede ser sostenible, según coinciden en afirmar algunos expertos.

El concepto a primera vista es simple. Los paneles solares utilizados hoy en día ocupan normalmente una superficie de tierra que no puede aprovecharse para la agricultura, la ganadería o la construcción de casas. Si se pudieran colocar en las carreteras, éstas tendrían una doble función: facilitar el transporte y generar energía verde.