La prensa brasileña siempre votó por unanimidad: el mejor «parceiro» de Pelé. Difícil de refutar que haya sido el mejor socio de O Rei. le decían «Gordo», porque era gordo. Lo conocieron como Coutinho, aunque lo bautizaron Antonio Wilson Vieira Honorio. Había nacido en 1943 en Piracariba, en el estado de San Pablo. También allí, murió. Santos y todo Brasil y la historia del fútbol, lo lloran.

De las «peladas» (potreros) paulistas llegó a las inferiores de Santos casi al mismo tiempo que Waldemar do Brito llevaba desde Baurú a un tal Edson Arantes, tres años mayor que Coutinho. Se entendieron de inmediato y durante una década fueron el 9 y el 10, las estrellas de aquel Santos de fábula.

Coutinho jugó con la camiseta del Peixe entre 1958 y 1968, luego anduvo por Vitoria, Portuguesa, un regreso fugaz a Vila Belmiro, otro paso también fugaz por México y un cierre sin demasiado brillo en Bangu. la época de oro había pasado.

Hizo 368 goles en 457 partidos en Santos del cual es tercer goleador histórico, detrás de Pepe (403 goles) y de Pelé (1091). Fue siete veces campeón paulista, cinco de Taça Brasil, dos de la Libertadores y una de vez de la Intercontinental. Integró el plantel de Brasil que ganó el Mundial de Chile en 1962 pero no jugó ningún partido.

De su sociedad con Pelé quedó la «tabela«. Es decir, la pared. Cualquiera de los dos la iniciaba, cualquiera la devolvía al espacio para que el compañero se fuera solo con la pelota. Jugador de un toque, de pique corto y de remate seco y preciso, Coutinho era un maestro en el manejo de los perfiles y del manual del centrodelantero, a la usanza de su época.

Aquí dejó su sello en la infinidad de amistoso que jugó Santos en los torneos de verano pero, sobre todo, por el partido de vuelta de la final de la Libertadores de 1963. Santos había ganado 3-2 en Brasil y aquí Boca ganaba con gol de Sanfilippo. Enseguida, Coutinho igualó, antes del cierre del primer tiempo. Y Pelé (quien antes se cambió los pantalones que le habían roto de un tirón, en medio del campo) convirtió el segundo cuando faltaban siete minutos.

Dorval, Mengalvio, Coutinho, Pelé, Pepe fue la delantera de los asombros de aquel equipo blanco de los 60. En la Bombonera jugó Lima en lugar de Mengalvio. El arquero fue otro mito, Gilmar. Y el 5 era Zito, nada menos. Y en la última etapa de aquel Santos aparecieron Rildo en el lateral izquierdo, Carlos Alberto en el derecho y Clodoaldo como volante central. La sociedad Coutinho-Pelé siguió siendo eficaz, aún cuando los dos dejaron de peregrinar las canchas. Es parte de la historia. Y de la memoria futbolera.