Esta semana Cerrillos perdió a un silencioso pero querido vecino de Cerrillos, don Miguel Guaymás. Se trató del último interlocutor cerrillano que tuvo nada más y nada menos Atahaualpa Yupanqui.
Miguel, en la década de 1930, ya era un niño aficionado a la música y el canto.
Su madre, doña María Guaymás, trabajaba cama adentro en lo de Macaferri, una familia muy apegada a la fe católica. Por eso, desde muy chico Miguel recibió una estricta educación religiosa. Estuvo muy apegado al quehacer doméstico de la parroquia, donde fue monaguillo, campanero y coreuta.
Pero lo que más quería era aprender a tocar el armonio, esa gran caja de madera que estaba arriba, en el coro del templo. Para él, se trataba de un misterioso cajón del cual los frailes franciscanos extraían maravillosos sonidos mientras pedaleaban. La sola idea de acariciar el instrumento lo llenaba de fascinación. Y así, por ser tan dado a la música, doña Ernestina Peralta de Macaferri lo llevó con ella al concierto de Atahualpa. Tenía entre cuatro y cinco años y cualquier otro chico de su edad se hubiese aburrido esa noche. Pero eso no ocurrió con Miguel.

-La música que exhalaba la guitarra de Atahualpa lo atrapó y así fue que cuando todo concluyó, Miguel encaró a Yupanqui y con lengua mota le dijo: «¿Ute es don Atagualpa?

«Si, yo soy. ¿Y usted quién es?» respondió Yupanqui.

«Yo soy Miguel Guaymás y también ze cantá».

«¿Ah, sí? ¿Y qué sabes cantar?», le preguntó el artista. «Yo se ?Cantemo al amor de los amores'», dijo Miguel. «Ah, entonces cantá», le dijo Atahualpa. Y ahí nomás Miguel se largó a cantar. Luego Yupanqui, acariciándole la cabeza dio por concluido el debut artístico del pequeño.

Pasaron los años y en 1948 llegó a Cerrillos el cura franciscano Luis Zangrilli, quien abrió el camino para que Miguel cumpliera sus sueños. El sacerdote le dio clases de piano, canto, italiano y latín. Y cuando Zangrilli fundó el Coro San José, Miguel no solo fue su bajo resonante, sino que además acompañaba a los coreutas con el armonio que amaba de niño.
Miguel Guaymás falleció esta semana a los 85 años, pero vivirá sin lugar a dudas en la memoria de los cerrillanos.