Barcelona ha sumado su vigésimo sexto título de Liga. Lo ha conseguido con relativa comodidad, rubricándolo cuando todavía faltan tres jornadas para que concluya la competición. Un dominio puntual que se añade a la indudable hegemonía azulgrana en esta competición en los últimos años: ocho títulos en once temporadas. Un abuso de poder que solamente fue cuestionado en tres ocasiones. En dos por el Real Madrid, una con Mourinho y otra con Zidane en el banquillo, y una tercera por el Atlético de Madrid del Cholo.

Este nuevo éxito azulgrana, como sucediera también en la pasada edición, se ha visto favorecido por la desaparición del Madrid a las primeras de cambio. Matemáticas aparte, en las fiestas navideñas ya todo el mundo sabía que los blancos no ganarían la Liga. El Atlético aguantó lo que pudo, pero a nadie se le escapa que el objetivo rojiblanco se había centrado esta campaña en la Champions. La final en el Wanda pesó demasiado. El club rojiblanco tuvo que hacer un enorme esfuerzo económico para retener a sus figuras, Griezmann especialmente, y dejó una plantilla de 19 jugadores que no fue capaz de mantener el ritmo azulgrana.Sería injusto, sin embargo, desmerecer el triunfo por los problemas de los equipos en la capital. La autoridad azulgrana ha sido incuestionable. Como también lo ha sido que cuenta con el mejor jugador de la competición que marca la diferencia.Leo manda y Leo gana. Con esta suma ya diez Ligas y va camino de conseguir un nuevo Pichichi. Ha sido el mejor jugador de LaLiga una vez más y la clave del éxito azulgrana.

El podio lo completan Luis Suárez y Gerard Piqué. El uruguayo ha sido el fiel escudero de Leo. Con un buen puñado de goles, ha sido el complemento ideal en ataque. No sólo por sus tantos, sino por la energía que transmite a la plantilla. Se pelea con el rival, con los árbitros, hasta con sus propios compañeros… Suárez da un carácter al equipo que en muchas ocasiones adolece.

Piqué ha completado una temporada portentosa. Sin duda, una de las mejores desde que se enfundó la elástica azulgrana. Puede que la mejor. Es cierto que le costó coger ritmo. De hecho, el sistema defensivo azulgrana hizo aguas en muchos partidos de 2018. Gerard no estaba bien y los problema en la rodilla de Umtiti también pesaron. Pero con el paso de los partidos, Piqué fue mejorando y encontró en Lenglet un inesperado compañero de faena que ha completado un año soberbio. Ambos forman una pareja determinante en el centro de la defensa que en 2019 lleva una media de 0,5 por partido.

Estos tres jugadores han sido los más determinantes de un equipo, pero sería injusto olvidarse de otros como Jordi Alba, Ter Stegen, Rakitic, Busquest o Dembélé. Todos ellos han desempeñado un papel importantísimo en el equipo. Alba, olvidado en un principio por Luis Enrique, se ha convertido un año más en el mejor socio de Leo; la presión de Busquets y Rakitic ha sido determinante en partidos claves; al igual que las paradas de Ter Stegen o el desequilibrio de un Dembélé que superó el despiste vital en el que se vio inmerso durante meses.

Si el Barcelona ha sido campeón es porque ha competido mejor que el resto y aquí es donde aparece el trabajo de un Valverde que en silencio se está ganando al barcelonismo. Su equipo ha sido capaz de remontar un marcador adverso en diez ocasiones en lo que llevamos de temporada, ya fuera para empatar o ganar el partido.

Un dato que indica la fuerte mentalidad de un grupo que no se rinde y sabe que al final provoca estragos. Un buen número de los goles del Barcelona se han producido en los últimos minutos. Los jugadores, la mayoría ya muy expertos, se arman de paciencia y van desgastando al rival hasta las postrimerías de los partidos en los que, aprovechándose de su cansancio, lo ejecutan.

El Barcelona puede festejar un nuevo título de Liga. Se lo ha ganado con merecimiento, pero quedan más retos por delante. La opción de un nuevo triplete es real. Y, sobre todo, de conseguir una nueva Champions League, competición en la que el Real Madrid ahí sí que ostenta el poder absoluto.

Fuente: Marca