Después de la repercusión que tuvo la presencia de Marina Simian, una investigadora del CONICET, que participó en un programa televisivo para ganar plata para poder financiar su investigación sobre la cura al cáncer, un miembro del CONICET Salta contó la «situación crítica» que están viviendo, «estamos poniendo plata de nuestros sueldos para la compra de alcohol o lavandina para funcionar» señaló.

A través de una entrevista que le realizó El Nuevo Diario Salta, a Patricio Diosque, director del Instituto de Patología Experimental del CONICET que funciona en la UNSa, el investigador contó que está trabajando actualmente sobre las dos enfermedades endémicas del norte argentino: el mal de Chagas y la Leishmaniasis.

Las enfermedades son consideradas por la OMS como «desatendidas» y afectan principalmente a gente en situación social y económicamente vulnerable. Ante ello, poco interés despiertan en las farmacéuticas y grandes empresas, por lo que se debe considerar el interés estatal, explico Diosque.

«En este momento los fondos que recibimos del CONICET son insuficientes. En 2017 el Instituto contaba con 200 mil pesos anuales aproximadamente para funcionamiento. En este año 2019 (inflación de por medio), nos asignaron 150 mil pesos», dijo el investigador al dar los parámetros de la afectación del recorte.

Esto impide cubrir el funcionamiento básico y «estamos poniendo plata de nuestros sueldos para comprar alcohol o lavandina para funcionar», remarcó.