El tradicional mensaje del Arzobispo de Buenos Aires en el Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana tuvo un importante contenido político para el año electoral, en el que se destaca el llamado a un «gran pacto nacional dejando de lado los intereses sectoriales». También criticó la abundante propaganda política, las encuestas y a los medios de comunicación.

«¿No será el momento de ir hacia un gran pacto nacional con mirada amplia y generosa?», se preguntó Poli. Y describió: «que no sea funcional ni coyuntural, dejando de lado mezquinos intereses sectoriales». Para el Arzobispo, «se trata de una propuesta superadora de todo partidismo y fracción, con la conciencia que la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante que la idea, el todo es más importante que la parte, una propuesta que convoque a los principales actores de la política, que sean capaces de gestar una cultura del encuentro, con inteligencia, creatividad e imaginación, reunidos en una mesa de diálogo que acentúe las coincidencias y no tanto las diferencias».

El mensaje a un pacto se da luego de la convocatoria de Macri a todos los sectores, incluida la Iglesia. 

El Cardenal Primado profundizó su propuesta frente al Presidente: «Sí, un gran pacto de honor capaz de una dirigencia que transmita esperanza objetiva a nuestro pueblo. Jerarquizando la política y trazando puentes fraternos en nuestra sociedad que no está hecha para la división y no se acostumbra a vivir en la confrontación», agregó, en un mensaje que duró 14 minutos. 

Antes y como en años anteriores, Poli había hecho mención al Papa Francisco. «El Cardenal Bergoglio cuando estaba entre nosotros nos decía: ‘El poder sólo tiene sentido si está al servicio del bien común’. Con ocasión de la última jornada mundial de la Paz, el Papa Francisco envió un mensaje que tituló: ‘La buena política está al servicio de la paz’. Ahora, con una mirada de alcance universal, él sigue pensando que la política es un vehículo para edificar las ciudadanía la actividad del hombre», señaló Mario Poli en la ceremonia religiosa empezó a las 10.04 y en la que hubo transmisión oficial y fotos de Presidencia porque no dejaron entrar a la prensa.

«Pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción«, añadió Mario Poli.

Además, entró de lleno con el mensaje a la dirigencia en el año electoral. «Promedia el año en el que se renovarán por las urnas las personas que aspiran a la laudable y privilegiada dignidad de integrar la dirigencia de la Nación. La vida republicana que nos ordena tiene sus saludables códigos para este tiempo hasta llegar al sufragio. Definición de candidatos, propuestas partidarias, presupuestos para las campañas, convenciones, discursos y promesas electorales, sobre todo una logística comunicacional y una propaganda que invade la vida cotidiana, y hasta la misma paz de los hogares. Se habla de estrategias, armados, frentes, nuevos espacios con conocidos dirigentes, son las reglas de nuestra bendita democracia que auguran un horizonte mejor», remarcó Mario Aurelio Poli, Cardenal Primado de Argentina.

A su vez, se refirió a encuestadoras y los medios de comunicación: «En este cuadro aparecen las empresas que miden las intenciones de votos, otras comunican y crean subjetividades denostando a las mujeres y hombres públicos de un lado y del otro, sembrando dudas sobre su moralidad y capacidad para el cargo que aspiran. No pocas veces sus impactos mediáticos logran instalar confusión y desaliento. Mientras tanto, el ciudadano de a pie no resigna su derecho, porque votar, como enseñaba el Obispo mártir Enrique Angelelli, es hacer y construir y nuestra propia historia argentina y provincial».  

Y, en el cuarto mensaje frente a Mauricio Macri como Presidente agregó: «Cada cita electoral es una oportunidad para volver a las fuentes y a los puntos de referencia que incitan a la justicia y el derecho, y estamos convencidos de que la buena política está al servicio de la paz, que respeta y promueve los derechos humanos fundamentales, que son deberes recíprocos».

Con una Plaza de Mayo blindada desde temprano, sin público, solo con la presencia de granaderos y las Fuerzas de Seguridad, en la primera línea de la caminata del Presidente Macri a la Catedral estuvieron el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, el presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el Canciller Jorge Faurie, el senador Federico Pinedo y el presidente de la Corte Suprema de Justicia Carlos Rosenkrantz. Detrás, estaban el resto de los ministros y secretarios de Estado, pero no se vieron a dirigentes de la oposición.

Antes de caminar hasta la Catedral, el Presidente recibió a los integrantes del gabinete nacional, los titulares de las Fuerzas Armadas y otras autoridades en Casa Rosada, donde hubo chocolate caliente y churros como indica la tradición. Después de la celebración en la Catedral, Macri irá a Olivos donde compartirán locro.

El año pasado, Poli había dado un duro mensaje a las autoridades máximas de la Nación. «No sobra nadie, cuiden a los pobres», había remarcado en el discurso al que el Gobierno había calificado de «moderado» y que además había estado atravesado por el tratamiento en el parlamento del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).