Sabrina Heredia vive en la capital de La Rioja, tiene 31 años y está embarazada de ocho semanas. El padre del bebé es Julio César Martínez Sosa, un joven músico de 27 años, riojano también, con quien convivía desde hacía cinco meses y denunció ante la Justicia de su provincia por golpes, violación y amenazas de muerte.

El amor fue tan intenso como fugaz. Hasta tenían planes para casarse en el mes de junio pero todo terminó debido a los celos enfermizos de él que derivaron en maltrato verbal y actitudes violentas.

Y aunque ella trató de dejar atrás todas esas agresiones y apostar por la pareja, un episodio ultrajante la devastó psicológicamente e hizo que lo denunciara por violencia de género: la violó en medio de una discusión mientras atravesaba su octava semana de gestación.

Por este hecho, Julio César Martínez Sosa fue detenido. La orden para su arresto fue emitida por la jueza de instrucción Magdalena Azcurra, del Juzgado Nº 2, y se concretó este jueves 30.

«Primero pedimos la perimetral y luego la detención del Martínez Sosa para proteger a la víctima. Los delitos que se le imputan son graves y tienen una pena de hasta 15 años de prisión», precisó a Infobae la fiscal del caso, Cecilia Moreno, quien confirmó que las pericias médicas constataron el abuso sexual y señaló que la joven tiene custodia policial las 24 horas.

Sabrina por su parte, asegura que le costó mucho denunciarlo porque estaba enamorada de él y creía que podía cambiar y formar una familia junto a él. «Fue una decisión difícil porque yo lo amo, pero no podía seguir soportando que me violentara y denigrara todo el tiempo. Siempre me psicopateaba y me decía que era fea, gorda y puta. Pero después se arrepentía y me pedía perdón», remarca.

Pero Julio no cambiaba. Tampoco medía sus palabras y siempre le hacía comentarios que a ella le helaban la sangre. Incluso, llegó a decirle a Sabrina que había soñado con que la mataba y que disfrutaba al ver su cadáver. Se comportaba de manera cada vez más cruel, mientras que ella se sentía cada vez más vulnerable por su embarazo.

Por más que Julio le había prometido que no iba pegarle más porque llevara a su hijo en su vientre, no cumplió. Y el nivel de violencia escaló. Sabrina recordó que el peor momento lo vivió el viernes 17 mayo, alrededor de las 15 horas, cuando ella estaba descansando en su casa debido al estrés y la angustia de los últimos días.

«Julio salió antes de su trabajo. Vino para mi casa para pasar la tarde conmigo pero tuvimos otra discusión. Siempre eran por tonterías, que despertaban su peor costado. Yo intenté irme, me subí a mi auto que estaba estacionado en el garage pero no pude sacarlo porque él había estacionado el suyo detrás, sobre la vereda. Julio cerró el portón, me bajó del auto, me abrazó para tranquilizarme pero empezó a comportarse de manera inapropiada para la situación que estábamos viviendo. Completamente excitado, me empezó a manosear los senos, me metió la mano por el pantalón, me puso de espaldas, me bajó el pantalón hasta la altura de la rodilla y me penetró. Mientras, yo lloraba sin poder decir nada. Después de eso, se subió a su auto y se fue. Y a la noche volvió a casa como si nada hubiese ocurrido» , relató Sabrina.

Por eso, al día siguiente tomó coraje y radicó la denuncia ante la Unidad de Violencia del Género (UVG) del Ministerio Público Fiscal de La Rioja. Tampoco fue una tarea fácil. «En la UVG me tuvieron dos horas para tomarme la denuncia. No había nadie delante mío y sin embargo me dijeron que tenía que esperar el cambio de turno. Tuve ganas de levantarme 30 veces e irme ya que no me dieron la contención que esperaba», se quejó.

Sin embargo, no tuvo más que palabras de agradecimiento hacia la jueza Azcurra, quien «activó rápidamente todos los sistemas de seguridad hacia mi persona y metió preso a mi ex».

El primer indicio de que la relación se volvía tóxica fue una discusión absurda que terminó de una manera bestial: Julio la golpeó con la llave del auto y la hirió en el mentón. Esto ocurrió tres meses atrás, lo que marcó un quiebre en la relación.

La segunda vez que la golpeó fue delante de su hijo, de 5 años, nacido del matrimonio anterior de ella. En esa ocasión, el músico la quiso ahorcar y la lanzó contra un pared. El impacto fue tan fuerte que dejó el revoque agrietado.

Los celos, dice Sabrina, desencadenaban su ira. Le molestaba que se saludara con hombres, que se vistiera con determinadas prendas o que llegara tarde a la casa. Todos esos reproches apuntaban en su mente que ella podía estar estar engañándolo con otro.

Una vez que Sabrina decidió ponerle punto final a la relación empezaron las amenazas de muerte.»Te veo con alguien y te asesino de una. Y a mi hijo lo vas a respetar sino no lo traigas al mundo», le dijo en uno de los tantos mensajes de WhatsApp que le envió.

Pero eso no es todo, ya que también le advirtió que si no volvía con él iba a viralizar contenidos privados: «Me amenazó que iba a publicar videos míos íntimos, algunos eran consensuados, pero yo después le revisé el teléfono y vi muchas fotos y videos míos que yo no sabía que me había filmado», afirma.

A pesar de que Julio está detenido, Sabrina todavía no puede estar tranquila. «Tengo crisis de nervios constantes. Bajé 5 kilos en los últimos días, no tengo apetito y me preocupa mi bebé. Me da miedo que lo dejen en libertad hasta el juicio», concluyó.