El heroico empate que consiguió la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol femenino se festejó especialmente en Morteros: los familiares, amigos y vecinos de Florencia Bonsegundo gritaron más que nadie sus dos goles para el 3-3 histórico ante Escocia.

En Arriba Córdoba, su papá, Alcides, contó la historia de la delantera de 25 años. «Empezó a los 5 años. Mi hijo mayor la usaba de arquera y estaban todo el día. Después arrancó en un club a una cuadra de casa, ella tenía 12 años, antes jugaba en el barrio con varones», recordó.

La ilusión de Florencia casi se corta cuando cumplió 13 años, pero su pasión por la pelota pudo más: «La Liga de San Francisco la prohibió, no pudo jugar. Entonces iba por las colonias, en camioneta, a jugar por el lechón y el cajón de pollo».

“Con nuestros hijos tenemos absoluta libertad. Joaquín, el hermano del medio, es profesor de patín”.

¿De dónde sale ese corazón que se vio en la cancha el miércoles? «El amor propio lo tuvo siempre. A los 15 años se fue a Buenos Aires sola, por cuestiones económicas no podíamos acompañarla. Se bajaba en Retiro y una sola vez los de la Selección Argentina la fueron a buscar. Iba los lunes y volvía los viernes, dos años, hasta que la contrató Huracán», destacó Alcides.

«Después la contrató UAI Urquiza y al mismo tiempo trabajaba en el servicio de limpieza. Después la ascendieron a la tienda de la Universidad», agregó el orgulloso papá, que también dejó un anticipo: «Ahora terminó contrato con el Huelva español pero hay otro club interesado, está entre los cuatro o cinco mejores pero no podemos decir el nombre».

Sin celular

Sobre la intimidad de la Selección, Alcides reveló que casi no pudo hablar con su hija  tras los dos goles. Para ayudar a la concentración, las mismas jugadoras decidieron prohibir el uso del celular durante buena parte de los días en Francia. «Intercambiamos algunos mensajes, porque AFA no les deja tanto el celular. En el plantel las chicas pusieron una cláusula para no usarlo. A la que lo usa, la multan», explicó.

Libertad

Por último, Alcides dejó un mensaje inspirador para que los padres dejen ser a los hijos: «Con nuestros hijos tenemos absoluta libertad. Joaquín, el hermano del medio, es profesor de patín. Hizo patín artístico desde los 6 años: él patina y ella juega al fútbol».