Falleció el Cardenal José de Jesús Pimiento Rodríguez, Arzobispo Emérito de Manizales (Colombia), quien con 100 años de edad era el purpurado más anciano de la Iglesia Católica.

Según informó la Conferencia Episcopal Colombiana, su deceso “sucedió este martes 3 de septiembre, en horas de la tarde”.

“En su debido momento se darán a conocer detalles relacionados con sus honras fúnebres. Oremos por él y demos gracias a Dios por su testimonio vocacional y larga vida. Fraterno saludo de condolencias a la familia del señor Cardenal y al clero de la Arquidiócesis de Manizales”, publicaron los obispos en la página oficial del Episcopado en Facebook.

José de Jesús Pimiento Rodríguez nació en Zapatoca (Santander) el 18 de febrero de 1919. A los 17 años de edad ingresó al seminario de San Gil y luego pasó al Seminario Mayor de Bogotá donde terminó sus estudios.

Fue ordenado sacerdote a los 22 años de edad, el 14 de diciembre de 1941.

A la edad de 36 años fue nombrado Obispo Auxiliar de Pasto por el Papa Pío XII. En 1964, San Pablo VI lo nombró Obispo de Garzón.

El entonces Obispo Pimiento participó en las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II como padre conciliar, y posteriormente asistió a Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano de Medellín (Colombia, 1968), Puebla (México, 1979) y Santo Domingo (República Dominicana, 1992).

En julio de 1972 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

En 1975, San Pablo VI lo nombró Arzobispo de Manizales, donde ejerció su ministerio pastoral por 21 años.

En 1996, San Juan Pablo II aceptó su renuncia y se mudó al Urabá antioqueño para ejercer su servicio pastoral como misionero en la Diócesis de Apartadó.

Fue creado cardenal por el Papa Francisco en 2015 a los 95 años de edad. Por motivos de salud no pudo viajar al Vaticano para asistir al consistorio y por ello el Cardenal Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá, le entregó el birrete, el anillo cardenalicio y el pergamino con el título otorgado por el Papa, en una ceremonia especial.

En una entrevista con el diario colombiano El Tiempo, el Cardenal Pimiento relató que su decisión de ingresar al sacerdocio “no fue improvisado”. “Mi mamá me llevaba todos los días a misa a las 5 de la mañana, yo me lo pasaba dormido allá. Pero eso me aficionó a la Eucaristía, sin saberlo. A los 8 años tal vez, fui acólito y eso me acercó más al Santísimo”, afirmó.

“Ahí fue como creciendo la vocación. Eso prueba que Dios lo va llevando, sin darse uno cuenta, a comprender que ahí está Él”, aseguró el Cardenal.